Las sociedades científicas y los pacientes reclaman la eliminación del visado como solución a la inequidad que existe en anticoagulantes de acción directa (ACOD) entre las comunidades autónomas. Los médicos lo entienden como un elemento de disuasión que provoca desigualdades entre los territorios. Después de casi un año desde que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) publicara el informe de posicionamiento terapéutico (IPT) sólo hay una región que ha retirado el visado: Cantabria.
Se trata de una de las conclusiones a las que ha llegado un grupo de trabajo conformado por tres sociedades científicas y dos asociaciones de pacientes, que trabajan para la elaboración de un documento sobre la Anticoagulación oral en España. En la realización de este informe promovido por Fundamed han participado la Sociedad Española de Neurología (SEN), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc), la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), la Federación Española de Ictus (FEI) y Freno al Ictus. No obstante, podrían integrarse aún otras sociedades y asociaciones de paciente.
Ángel Castellanos, del Grupo de Cardiovascular de Semfyc, ha lamentado que el visado suponga en la actualidad “una disuasión psicológica” para el médico de atención primaria que considera “que no puede prescribir ese medicamento”. Sin embargo, los ACOD son los únicos fármacos con visado que no requieren el informe de un especialista para su preinscripción.
La eliminación del visado supone el cumplimiento de“uno de los principios generales del Ministerio de Sanidad que es la equidad en el acceso a la atención y a los cuidados. Con el visado se establecen diferencias entre las difrentes comunidades autónomas. No es lo mismo vivir en Cantabria que en Madrid o en Cataluña”, señaló María Alonso de Leciñana, coordinadora del Grupo de Estudio de Enfermedades Cardiovasculares de la SEN.
Pilar Llamas, de la SEHH, destacó que el visado solo compete en la actualidad a la fibrilación auricular. Con su eliminación “deberíamos abrir la puerta a otras patologías como la trombosis venosa profunda o la embolia pulmonar, indicaciones para los que están financiados los ACOD en otros países de nuestro entorno”. España se encuentra entre los últimos países europeos en cuanto a la penetración de los ACOD. Su media se sitúa incluso por debajo de países como Grecia o Portugal, como advierten los últimos estudios europeos.
Sustitución a ACOD
El IPT en concreto establece la sustitución a ACOD cuando se producen recurrencias a pesar de encontrarse en rango terapéutico, dificultades para conseguir rango terapéutico tras un mínimo de seis meses o riesgo hemorrágico alto. Castellanos indicó que “el tiempo mínimo para medir la calidad es seis meses”. Sin embargo, Alonso de Leciñana subrayó que “en prevención secundaria del ictus, esperar seis meses cuando el riesgo de recurrencia es mayor, la repercusión puede ser tremenda”.
El informe plantea también el problema de la sostenibilidad. El presidente de Freno al Ictus, Julio Agredano, subrayó que la utilización de ACOD puede suponer un inconveniente a corto plazo, “pero no a medio plazo”. Entre los beneficios, destaca la “reducción de costes por segundos ictus, asistencia, seguimiento…”. Al mismo tiempo, insiste en la necesidad de medir los costes indirectos de un paciente mal controlado que tiene que dejar, por ejemplo, su puesto de trabajo para acudir a la consulta.
“Hace años que estamos advirtiendo sobre el coste-beneficio y habrá que dar un paso más para convencer a los decisores. Hay que conocer los costes indirectos”, apostilló Carmen Aleix, presidenta de FEI.






































