Sin apenas solución de continuidad, hemos conocido que Francia generalizará la vacunación de la gripe en todas sus farmacias —tras que un pilotaje en dos regiones lograse aumentar un 200 por cien la cobertura vacunal de la media nacional— y que los pacientes lusos afectados por VIH han respaldado con una abrumadora mayoría la posibilidad de renovar sus tratamientos antirretrovirales en las boticas en detrimento de acudir a por ellos al hospital.
Una medida que reste 1.000 millones al sector de los genéricos en España será desastrosa.
Aunque la isoapariencia es una de las soluciones a la falta de adherencia, en ningún caso sería la panacea.















































