| viernes, 02 de febrero de 2018 h |

La afortunada designación de Ámsterdam como sede de la EMA parece estar perdiendo esa dosis de fortuna que tuvo para ser designada en detrimento de Milán. La presentación en sociedad se ha visto salpicada por problemas derivados de la incapacidad de la candidatura holandesa de poder contar con una sede estable a partir de febrero de 2019, fecha en la que la Agencia Europea de Medicamentos abandone Londres para instalarse en Ámsterdam. Esto lo ha aprovechado Milán y el Gobierno italiano para iniciar un recurso ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea pidiendo que se reconsidere la decisión de reubicar a la agencia reguladora en la ciudad holandesa y se le otorgue a la italiana. Las declaraciones del director general de la EMA, el italiano Guido Rasi, en las que lamentaba el hecho de que Ámsterdam no estará preparada en fecha, han sido determinantes para que Italia opte por pedir para Milán la sede de la institución basándose precisamente en esa afirmación lo que invalidaría la candidatura holandesa incluso para haberse presentado.

Lo cierto es que esta situación lo que evidencia es que la decisión que se adoptó no estaba fundamentada en criterios técnicos o que la información que aportó la candidatura holandesa no se ajustaba a la realidad que se ha evidenciado durante la semana pasada. El proceso queda en entredicho y, aunque parece que la sede no se moverá de Ámsterdam, las actividades de la EMA se van a ver comprometidas por la limitación de las instalaciones que Ámsterdam va a ofrecer en los primeros meses de traslado.

Holanda se defiende de las palabras de Rasi y argumenta que la continuidad del trabajo del agencia reguladora está garantizado pese a tratarse de una sede provisional.

Pase lo que pase, lo más importante es que las actividades de la agencia no se vean afectadas por lo que ese significa para la salud de los ciudadanos europeos.

La candidata holandesa no tendrá lista la sede definitiva de la EMA en la fecha indicada por Europa