A nadie debería sorprenderle ver lo dispares que son las posturas con las que las autoridades sanitarias y los agentes de la cadena de suministro se enfrentan al que sin duda es uno de los mayores retos en materia de política farmacéutica: asegurar la continuidad del suministro de medicamentos, un problema que se ha convertido en endémico en toda la Unión Europa. El patrón que siguen las principales patronales europeas y el Consejo de Ministros de Salud de la UE (Epsco) no es más que el reflejo a gran escala de la pugna que sector y Ministerio de Sanidad ya mostraron en España el pasado mes marzo, coincidiendo con el lanzamiento del Plan de Garantías de Abastecimiento de la Agencia Española de Medicamentos.
En aquel entonces, en vísperas de una reunión convocada por la Aemps para abordar este problema con las comunidades autónomas y con el sector farmacéutico, la ministra de Sanidad apuntó a las compañías y éstas contestaron con claridad, recordándole la orden de precios de referencia y otras medidas economicistas de política farmacéutica. Los argumentos que entonces defendió María Luisa Carcedo son los que han estado presentes en el último Consejo Epsco; mientras que las patronales europeas de los agentes que participan en la cadena de suministro han hecho suyas las mismas razones a favor de la predictibilidad y sostenibilidad de la propia cadena.
Lo curioso es que, bajo estas dos grandes posturas, las dos partes coinciden en que el problema es multifactorial. Si es así, entonces cabe asumir que las políticas de precio y reembolso de tinte cortoplacista tendrán un peso importante, como mínimo equivalente a las cuestiones logísticas y de fabricación. Lo lógico sería, por tanto, abrir un diálogo al más alto nivel, que no es sino lo que el sector europeo está pidiendo a la nueva Comisión Europea que lidere.
Hay un buen precedente al que mirar. Puede que el marco farmacéutico alemán no sea perfecto —ninguno lo es y puede que ningulo lo sea nunca— pero tuvo su origen en unas consultas conocidas como ‘Farma Diálogo’ entre tres ministerios (Salud, Industria y Economía), la industria farmacéutica y la comunidad científica. Si la Comisión Von der Leyen quiere priorizar el acceso y garantizar el suministro, un Farma Diálogo europeo es el mejor punto de partida.
Un Farma Diálogo europeo es el mejor punto de partida para priorizar el acceso y garantizar el suministro






































