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Nadie le puede quitar mérito a la actual ministra de Hacienda, Maria Jesús Montero, en cuanto a su paso por una de las Consejerías de Sanidad más complejas y relevantes del país y de la UE. Por supuesto, hay cuestiones políticas con las que no estarán de acuerdo todos los partidos andaluces, pero hablamos de capacidad de gestionar y de experiencia. Uno de sus activos más cuestionados ha sido la puesta en marcha del sistema de licitación de medicamentos genéricos en Andalucía, conocido como las subastas. Es cierto que los primeros signos de ser un modelo ineficaz, con desabastecimiento, con confusiones en los cambios de envase de cada nueva subasta, y las quejas, en general, han ido creciendo desde el comienzo. Pero la ministra Montero, bajo mi punto de vista, no debe hacer oposición al Gobierno de PP y C’s en Andalucía al plantear abrir un debate sobre algún tipo de subasta nacional. Extender un modelo fallido no es la solución al gasto en medicamentos, y menos ponerle trabas a la industria de genéricos. Precisamente, la semana en la que se retiran lotes de irbesartán por indicación de la AEMPS al presentar problemas de calidad. La ministra de Hacienda no necesita entrar en este debate.






































