Carlos B. Rodríguez Madrid | viernes, 13 de diciembre de 2019 h |

Cuatro pacientes han sido tratados este año con terapias CAR-T en el País Vasco. “Muy probablemente”, según la consejera de Salud, Nekane Murga, el año que viene serán 10, y al siguiente la cifra puede que sea aún mayor. Inmersa en el proceso de acreditación de un centro de terapias celulares avanzadas, la región vasca avanza de forma planificada, colaborando con los institutos de investigación para afianzar estas línea de trabajo garantizando la sostenibilidad. Esta planificación, según ha anunciado la consejera en un desayuno informativo organizado por Executive Forum, con el patrocinio de Pfizer y Takeda, está requiriendo una inversión de 2 millones de euros.

La partida se está destinando a la preparación de las salas que permitan realizar la cadena de trabajo con los CAR-T, ya sean académicos o industriales. Paralelamente, País Vasco está formando a sus profesionales y avanzando en la acreditación con una de las dos compañías que comercializan estos fármacos, así como en la obtención de la acreditación europea y la de hemoderivados . “Tenemos ya todos los eslabones preparados para que, en un futuro próximo estemos preparados para dar respuesta con la máxima capacidad”, ha afirmado.

La línea de CAR-T es clave en la estrategia de innovación e inversión sanitarias del Gobierno vasco, que a su vez es uno de los puntos fuertes de Osakidetza. Euskadi quiere estar igual de bien posicionada con los CAR-T que con los trasplantes de médula o las terapias virales. La región tiene hoy más de 300 ensayos clínicos en distintas fases y, de ellos, más de 30 son “en ingeniería genética y en terapias con los linfocitos T y las natural killers”, ha destacado la consejera.

País Vasco cree que la I+D de biociencias de la salud debe contribuir al desarrollo económico y social. “Investigación e innovación son una inversión de futuro y presente y así se refleja en el proyecto de presupuestos”, ha añadido Murga. Con el objetivo de aumentar el impacto de las actividades de I+D y facilitar su traslado a la práctica clínica, la pasada legislatura se definió e inició el despliegue de la Estrategia de Investigación e Innovación en Salud 2020, y la biosalud es una de las prioridades de la estrategia de especialización inteligente.