Un estudio manifiesta que la microbiota de niños con DM1 presenta menor diversidad y más bacterias proinflamatorias que la de niños sanos.
Según los profesionales, el empleo de probióticos y prebióticos está muy asentado en la patología digestiva, aunque cada vez se va extendiendo a otros órganos y sistemas.
Los pacientes deben participar en la elaboración de las guías clínicas. Es una de las conclusiones de la tercera jornada de ‘Gestión y evaluación de medicamentos: Aplicabilidad y resultados en salud’, que organiza la Fundación Gaspar Casal en colaboración Almirall.















































