Este anticuerpo monoclonal mejora la discapacidad y la calidad de vida de los pacientes con esclerosis múltiple remitente recurrente, como han señalado los expertos reunidos en la jornada “Dos años juntos”, organizada por Sanofi Genzyme, en la que se ha analizado el impacto positivo que ha tenido la irrupción de este fármaco.
El trabajo podría ser útil para el desarrollo de la primera terapia basada en un análogo de miRNA para el tratamiento de linfomas B.
Las implicaciones de la genómica en el tratamiento se debaten en la Reunión Anual de la Asociación de Microbiología y Salud (Amys).
Las comunidades autónomas ya tienen el borrador que el Ministerio quiere publicar antes de agosto.















































