E. B. Barcelona | viernes, 27 de enero de 2017 h |

El intervencionismo coronario complejo es uno de los campos de la cardiología y la hemodinámica que ha vivido más avances en los últimos años. Y, en este sentido, el tratamiento de las placas calcificadas es uno de los principales retos de este tipo de intervenciones, como se ha puesto de manifiesto durante el “Primer curso para el tratamiento de placas calcificadas y/o complejas”, celebrado en Barcelona.

La formación de las placas de calcio tiene lugar con el transcurso de los años y en el contexto de la arteriosclerosis. De este modo, como explicó Javier Martín Moreiras, cardiólogo intervencionista del Hospital Universitario de Salamanca, “en las personas jóvenes, las placas tienen un componente lipídico y, por tanto, son mas blandas, pero con la edad tienen un componente más fibroso y son más duras”. Si se mantienen en el tiempo tienden a calcificarse. Como añadió este experto, en estos casos, el tratamiento de complica, porque, cuanto más duras, más cuesta pasar por el interior de las arterias con las diferentes técnicas, limpiar las placas y colocar los stents. “Además, cuando las placas están calcificadas, una vez colocados los stents, que son como muelles que soportan las arterias, la tasa de reestenosis, es decir, el riesgo de que el stent se estreche, es mucho mayor”, agregó Martín Moreiras.

Aunque la arteriosclerosis es una enfermedad sistémica que afecta a todo el cuerpo, uno de los órganos más dañados es el corazón. Incluso el tratamiento de las placas blandas también presenta riesgos cuando el corazón está afectado, pues al limpiar y pulverizar una placa blanda compleja, puede suceder que los restos se esparzan y vayan a las ramas y los lechos distales que están alrededor.

Una dificultad añadida en el manejo de esta patología es que los pacientes que tienen placas calcificadas suelen ser de avanzada edad y presentan comorbilidades. Por ejemplo, no es extraño que el paciente sufra disfunción ventricular izquierda añadida. Por tanto, la clave reside no solo en limpiar las placas y colocar el stent, sino en que el resultado sea óptimo a corto, medio y largo plazo.

Por eso, como señaló Jorge Palazuelos, cardiólogo intervencionista en el Hospital Universitario Central de la Defensa Gómez Ulla, de Madrid, “es tan importante un curso como este, pues presenta un enfoque novedoso ya que por primera vez las placas se enfocan desde una perspectiva integral”. Así, durante el curso se han tratado aspectos como la calcificación coronaria, las placas calcificadas complejas, las nuevas técnicas en modificación de placa y el papel de la imagen en esta modificación.

Como destacó este experto, entre las técnicas que se emplean en la actualidad para abordar las lesiones calcificadas, cabe destacar la aterectomía rotacional, el láser coronario, la aterectomía orbitacional y los diferentes balones, como el ACTP-balón previa al stent, el balón de corte o el balón no compliante.

Aterectomía rotacional

En opinión de Palazuelos, una de las novedades más relevantes en el tratamiento de este tipo de placas es la recuperación de la técnica de aterectomía rotacional. “Se trata de una técnica que empezó a utilizarse hace más de 30 años pero que había caído en desuso y ahora está repuntando. Ayuda a remover las placas discriminando el tejido sano, que es elástico, del enfermo, que no lo es”. En este sentido, Martín Moreiras explicó que con esta técnica se emplea “una oliva que da vueltas a mucha velocidad, por lo que tiene que ser refrigerada para evitar su excesivo calentamiento, que permite atravesar la placa lijando el calcio, que luego se absorberá a nivel vascular”.

Otro avance importante en este campo ha sido la irrupción de las técnicas de imagen que permiten evaluar el alcance de las placas y la repercusión anatómica y funcional de una lesión. Son técnicas como el ultrasonido intravascular o IVUS y la tomografía de coherencia óptima u OCT. “Las empleamos de forma previa y posterior al tratamiento para confirmar los resultados de las intervenciones”, señaló Martín Moreiras. De esta forma, se puede evaluar el grado de complejidad de las placas.

Durante el curso celebrado en Barcelona también se ha abordado el importante tema de las lesiones complejas, que son aquellas, por ejemplo, que afectan a una bifurcación o al único vaso que le queda libre a un paciente o en las que la placa se encuentra ulcerada.

Balones

En cuanto al empleo de balones, Palazuelos señaló que la gran variedad de balones que existe permite tratar cada tipo de lesión con la especificidad necesaria. “No es lo mismo que haya un calcio superficial en la luz arterial que haya calcio profundo”, señaló. Por ese motivo, hay que tener en cuenta el grado y la localización de las placas para optar por la técnica más adecuada en cada caso. Asimismo, agregó este experto, si la lesión está en una zona intermedia del vaso, una opción son los balones no compliantes, que al ofrecer una fuerza de expansión mantenida y una capa más dura que un balón convencional, toleran mejor la ruptura y una posición más adecuada del stent.

Como resumió Martín Moreiras, “gracias a la amplia variedad de técnicas que existen, hay pocas lesiones que no podamos abordar de forma eficaz”.