La acción de Takeda cotiza actualmente en 3.850 yenes, cerrando la semana con una caída del 1,3 por ciento, moviéndose en la franja inferior de su rango de variación del último año. En este periodo este valor se ha movido dentro de una amplia banda entre 3.660 y 4.900 yenes, con un mínimo a finales de 2018 y un máximo en octubre del pasado año al que se acercó nuevamente a comienzos del mes de marzo. En lo que va de año este valor acumula una ganancia del 6 por ciento, ganancia que se viene reduciendo rápidamente, mientras que en la comparación interanual presenta una pérdida del 12 por ciento.
Analizando un periodo temporal más amplio se puede observar el máximo que marcó este valor a principios de 2018 cuando superó los 6.600 yenes, comenzando entonces una caída que lo llevó a retroceder en el primer semestre de dicho año un 35 por ciento, iniciando entonces un movimiento con una senda a largo plazo horizontal, no exenta de cierto nivel de volatilidad.
Los últimos resultados publicados corresponden al cierre del ejercicio 2018-19, cerrado el pasado mes de marzo. Las ventas ascendieron a 17.200 millones de euros, con un crecimiento en el año del 18,5 por ciento, mientras que el resultado neto fue de 890 millones de euros, con un descenso interanual del 41,6 por ciento. La evolución de las ventas fue paralela a cierto deterioro del margen bruto sobre ingresos que descendió del 72 por ciento al 69 por ciento.
Las claves de este ejercicio han sido el crecimiento orgánico, así como el impacto de operaciones corporativas como la adquisición de Shire el pasado mes de enero, operación que supuso una inversión de 50.800 millones de euros. Esta operación le permitió fortalecer su presencia en los segmentos de gastroenterología, neurología, así como derivados del plasma.
Los principales mercados geográficos por volumen de negocios fueron Japón, que generó el 27,2 por ciento de los ingresos, con un volumen de negocio ligeramente inferior al del ejercicio anterior; Estados Unidos aportó casi el 40 por ciento de los ingresos del grupo, con un fuerte crecimiento interanual, pasando de 4.900 millones de euros a 6.800 millones de euros; Europa y Canadá generaron el 19,3 por ciento de los ingresos, un 30 por ciento más que en el ejercicio anterior;
Al apartado de I+D este grupo destinó en el ejercicio 2018-19 3.000 millones de euros, un 17,5 por ciento de su facturación, ratio sensiblemente superior al de la media del sector. Este apartado tuvo un crecimiento respecto al año pasado del 13,2 por ciento. La inversión en I+D de este grupo farmacéutico se ha centrado en las áreas de oncología, gastroenterología, enfermedades raras y neurología, así como en derivados de plasma y vacunas.
En el ejercicio cerrado este grupo farmacéutico generó un cash-flow operativo de 2.700 millones de euros, 400 millones menos que en el ejercicio anterior.
Para el nuevo ejercicio que acaba de comenzar la dirección de este grupo farmacéutico estima alcanzar unas ventas similares a las del ejercicio cerrado, o incluso con un ligero descenso, mientras que el beneficio por acción podría ascender a 370 yenes.
De cara a su posible evolución en bolsa en los próximos meses la senda fundamental actual de este valor es bajista, si bien con el descenso ya acumulado su potencial de caída adicional es muy limitado, pudiendo estabilizarse en los niveles actuales.






































