Nieves Sebastián Berlín | jueves, 11 de octubre de 2018 h |

Diez años después de que se comenzara a testar el uso de Mavenclad (cladribina) para tratar los síntomas de la esclerosis múltiple recurrente, Merck ha presentado nuevos datos que certifican la seguridad del tratamiento. El análisis de los resultados, presentado durante el congreso ECTRIMS (European Comittee for Treatment and Research in Multiple Sclerosis) incorpora datos recopilados de la evidencia clínica y de la práctica real, que combinados corroboran los buenos resultados de su aplicación. Durante este período de tiempo, más de 1.500 pacientes han participado en estudios cuyos resultados ratifican los niveles de seguridad global obtenidos tras conseguir la aprobación del fármaco.

En palabras de Patrick Vermersch, profesor de Neurología en la Universidad de Lille, “Mavenclad lleva diez años de eficacia asegurada con pocos efectos secundarios, ya que se ha demostrado que no se incrementa el riesgo de infección ni infección severa, registrando únicamente algunos casos de herpes zoster, y señalando también un bajo dato de malignidad, que además no se incrementa con el paso del tiempo”.

Por su parte, el profesor Gavin Giovannoni, investigador principal de varios de estos estudios y catedrático de Neurología en Barts y la Facultad de Medicina y Odontología de Londres declaró que, en su opinión, hemos iniciado una nueva era en el tratamiento de la esclerosis múltiple, basada en terapias de reconstitución inmunitaria que se administran de manera intermitente “pero cuyo efecto es más duradero que el período de administración”. Giovannoni afirmó además que los datos presentados en ECTRIMS son una nueva prueba de que el medicamento ofrece “una eficacia duradera que se mantiene más allá del período de administración, manteniendo su adecuado perfil de seguridad a largo plazo”.

Otro de los datos importantes que se presentó en este congreso afecta a la planificación familiar de las mujeres a quienes se les diagnostica esta patología, y es que este fármaco permite a la mujer quedarse embarazada seis meses después de recibir la última dosis del fármaco y haciendo que las ventajas del mismo se mantengan en la mujer hasta cuatro años después desde que se inicie el tratamiento.

Los pacientes de mayor edad también son uno de los grupos que más afectados se pueden ver por la neurodegeneración, lo que hace que, siendo menor la inflamación, no todos los medicamentos funcionen con la misma eficacia. Este factor ha sido analizado en Clarity, uno de los ensayos realizados en torno a Mavenclad, y se ha demostrado que la eficacia de estos comprimidos no se ve afectada en cuanto a brotes y resultados no se ve afectada por la edad, lo que certifica los datos obtenidos en estudios anteriores.

Nueva línea de investigación

En esta trigésimo cuarta edición de ECTRIMS que se celebró en Berlín también se presentaron resultados sobre evobrutinib, un inhibidor de la quinasa Butrón en su uso en pacientes con esclerosis múltiple, teniendo en cuenta su influencia en el desarrollo de determinadas células inmunes. Las investigaciones han demostrado una reducción significativa de lesiones en el cerebro y la médula espinal en pacientes recurrentes en comparación con un placebo.

María Rivas, vicepresidenta senior de Global Medical Affairs de Merck, especificó que “esta enfermedad tiene la peculiaridad de darse en los pacientes en un punto muy temprano de su vida, cuando están a punto de emprender múltiples proyectos”, por lo que consideró fundamental el papel de la investigación. Respecto a los próximos retos, precisó que “hay que avanzar y tratar de personalizar los tratamientos”. En palabras de Andrew Paterson, vicepresidente senior de Global Business Franchise para Neurología e Inmunología de Merck, el objetivo final consiste en que “los pacientes se fijen más en su vida del día a día que en la esclerosis múltiple”.