A nadie se le escapa que una de las tendencias que asolan la actual industria farmacéutica reside en el creciente desafío mundial que representa la aprobación de patentes. Un informe hecho público por el Center of the protection of intellectual property fija en 5,5 meses el periodo de tiempo que tarda un medicamento desde que se solicita la patente hasta que es aprobado por la EMA y puede llegar al mercado. Además el mismo informe constata que el tiempo medio en Europa ha aumentado constantemente en los últimos once años, pasando de cinco años a casi seis.
Esta cifra contrasta con el periodo de tiempo que se emplea en Corea del Sur (2,8 años) o Estados Unidos (3,5 años), mercados a los que el regulador europeo debería tender. El informe identifica una serie de argumentos por los que se produce esta situación, pero también denuncia que según “la Oficina de Propiedad Intelectual del Reino Unido estimó las pérdidas combinadas de cada año de atraso en la Oficina de Patentes y Marcas de los EE.UU, la Oficina de Patentes de Japón y la Oficina Europea de Patentes cuestan a la economía mundial más de 9.028 millones de euros al año (unos 10.000 millones de dólares).
Según el informe, muchos países tienen sistemas de revisión de patentes que se han vuelto ineficientes e incapaces de mantener el ritmo de la aceleración de la innovación en todos los sectores de la industria, incluyendo las ciencias de la vida y la industria biofarmacéutica. “Esto se traduce en un atraso en las solicitudes de patentes, lo que ralentiza el ritmo de la innovación y la entrega de nuevos productos valiosos y nuevos tratamientos para los pacientes”, señalan.
Otra de las consecuencias que se denuncias en el informe sobre el retraso en la concesión de la patente hacen referencia “a la protección de las tecnologías innovadoras, que es ahora más que nunca una preocupación mundial. El retraso prolongado no sólo afecta a la capacidad de los investigadores y las compañías, sino que también perpetúan un ambiente de incertidumbre que disuade a las inversiones”, concluye el informe.






































