Para analizar cómo las innovaciones disruptivas en el campo de la oncohematología como los CAR-T están impactando en el Sistema Nacional de Salud y cómo la terapia celular podría convertirse en una plataforma válida desde la que abordar otro tipo de procesos oncológicos en el futuro, la Real Academia de Farmacia ha acogido la Sesión Científica titulada “Terapias avanzadas: la innovación disruptiva en oncohematología”, organizada por Gilead Sciences.
En palabras de Jesús San Miguel, director de Medicina Clínica y Traslacional de la Universidad de Navarra, “los resultados con células CAR están siendo muy prometedores especialmente en pacientes con leucemias linfoblásticas y con linfomas. Además, estamos en un momento investigación muy activa en pacientes con mieloma múltiple. Aunque en la actualidad este tipo de tratamientos solo se están utilizando en pacientes con enfermedades muy avanzadas, esta terapia ha venido para quedarse y ser utilizada en etapas más precoces de la enfermedad”.
Por otro lado, señaló el experto, es clave el “potenciar la investigación en este campo con el fin de optimizar estas estrategias terapéuticas tanto en términos de seguridad como de eficacia, lo cual nos permitirá reducir los efectos secundarios (como el síndrome de liberación de citocinas o los trastornos neurológicos) que se pueden producir y a la vez aumentar la eficacia de los linfocitos CART para evitar las recaídas”. Esto se puede conseguir, ha señalado ,”a través de nuevas estrategias que logren que estas células persistan durante más tiempo en el enfermo, evitar el escape antigénico o potenciarlas con otros activadores del sistema inmune o facilitar su uso a través del desarrollo de CART alogénicos”.
Estos métodos son un hito en las terapias personalizadas, aunque de momento no sustituyen a tratamientos previos como la quimioterapia o la radioterapia. Se trata de vías complementarias para atacar a la enfermedad cuando otros métodos son insuficientes. Los expertos advierten que todavía faltan muchos aspectos por estudiar para alcanzar la eficacia total de los tratamientos, que es el objetivo final.
Según Ramón García, presidente electo de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), “es necesario disponer de equipos multidisciplinares liderados por un servicio de hematología que cuente con unidades preparadas para hacer correctamente la indicación, unidades adecuadas para dar los primeros pasos de producción (aféresis) y permitan una buena criopreservación y recuperación celular, y unidades que garanticen una correcta infusión y control de posibles complicaciones post-infusionales”. Pero todo ello, ha apuntado, “no tendría ningún sentido si no hay detrás un programa completo que incluya a muchos servicios hospitalarios como la UCI, neurología, farmacia, anatomía patológica, citometría y biología molecular, inmunología y personal de actividad continuada”.
Colaboración
Es por ello que durante el acto se ha hecho mucho hincapié en que la palabra que debemos asociar a CAR-T es colaboración. “Todos los agentes del SNS debemos trabajar juntos desde las etapas tempranas de investigación hasta que conseguimos llevar el fármaco al paciente. Estamos ante una innovación que nos exige cambiar los modelos de investigación conocidos hasta ahora ya que solo desde el trabajo conjunto de academia e industria es posible el éxito”, ha indicado Regina Quiroga, directora de la unidad de terapia celular de Kite Pharma de Gilead Sciences.
En su intervención durante la jornada, María Río, vicepresidenta y directora general de Gilead en España, ha destacado que “es innegable la ventana de esperanza que abren los CAR-T, pero también debemos ser precavidos y prudentes a la hora de transmitir lo que supone esta tecnología a los pacientes en estas fases iniciales. Los CAR-T son ilusionantes, pero tenemos una responsabilidad con los pacientes y la sociedad en general cuando hablemos de ellos, especialmente, en el momento de explicar que es una tecnología hecha a medida para cada paciente y con características muy singulares. Por tanto, su llegada debe hacerse de forma secuencial, medida y siempre en colaboración con los profesionales sanitarios y las autoridades sanitarias. No obstante, esta planificación y colaboración debe tener en cuenta la urgencia de nuestros pacientes y la necesidad que debemos cubrir. Ellos han de ser nuestra principal prioridad”.






































