Presidente Editor de EG viernes, 25 de septiembre de 2015 h
La decisión del ayuntamiento de Madrid de anular una orden del anterior ejecutivo, en relación al precio de las licitaciones, es todo un síntoma de cambio. En la orden anulada del Ayuntamiento se hacía mención a considerar el precio como la principal variante a valorar en las ofertas de proveedores municipales. El precio no será lo más relevante, por encima se situará la calidad del empleo o el compromiso con el medio ambiente, por citar algunos. Los que han apoyado esta medida, bajo la batuta de la alcaldesa Manuela Carmena, comparten siglas en Andalucía. La semana pasada ya informaba EG de la consideración de “herramienta útil pero mala” las subastas andaluzas, comentario que realizaba el portavoz de Podemos, Juan Antonio Gil, en la comisión de sanidad del Parlamento autonómico. ¿Puede dejar de ser el precio el principal factor de decisión en unas subastas? Parece que no es un asunto ideológico, sino de querer valorar otros aspectos. El precio no debe ser lo más importante.
En esta misma semana, un nuevo impulso de actividad y de optimismo ha sido insuflado por el ministro Alfonso Alonso: las enmiendas que el sector espera como agua de Mayo se van a tramitar en la Ley de Acompañamiento. Alonso se ha propuesto cumplir sus promesas, algo que es encomiable, y raro en la clase política al uso de los últimos lustros. Atrás quedan los tiempos en que el cinismo llevaba a decir que, en política, las promesas están para incumplirlas. La reacción del sector ante el anuncio del ministro muestra el acierto de avanzar en las mismas. La farmacia, las compañías innovadoras, las compañías de genéricos y las mixtas (que las hay) están de enhorabuena.
Por último, la OMC ha proporcionado sus recetas sobre el “crecimiento incontrolado” del gasto farmacéutico. No acabo de entender la postura de la organización que preside Juan José Rodríguez-Sendín. Nadie habla del “crecimiento incontrolado” de la incidencia de algunos cánceres, por ejemplo. ¿O es que la morbimortalidad no es también responsable del incremento de las prescripciones ? Quizás faltan epidemiólogos en la OMC. A estas alturas de legislatura, tras una disminución de algo más del 25% del mercado farmacéutico, decir que el gasto está descontrolado es despistar con el debate. No creo que sea justo llamar indirectamente “incontrolados” a los prescriptores. Me parece que establecer precios adecuados a la realidad económica, como propugna también la OMC, está bien…¿pero acaso no es exactamente eso lo que está haciendo el departamento de Agustín Rivero desde el Ministerio? El ministro ha obtenido precios adecuados, hasta tal punto que ha permitido un plan muy ambicioso para que los enfermos de hepatitis C accedan a ser tratados como aclara el plan diseñado por los especialistas. La OMC, en sus recomendaciones, coincide paradójicamente, con el borrador del RD de Precios y Financiación (que no verá la luz): los precios de los medicamentos altos pueden quebrar el sistema, por lo que los medicamentos caros pueden suponer un riesgo para la sostenibilidad. Desde mi punto de vista, los medicamentos no suponen un riesgo, sino una esperanza para muchos pacientes. Lo que espero de los políticos es que resuelvan los problemas, no que practiquen la política de “muerto el perro se acabó la rabia”.
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Si el precio ya no es lo único que se valora en una subasta para el Ayuntamiento de Madrid, ¿por qué no revisar las subastas andaluzas para incorporar otros factores?
¿No se asegura con las revisiones de Precios de Referencia que éstos bajan y se ajustan? ¿Los queremos aún más baratos?
Gran impulso del Ministerio de Sanidad para que la Ley de Acompañamiento de los PGE incluya algunas de las peticiones buenas para el sector.
Pepe M. Olmos dice que el ministro llega tarde con sus planes; le pide transparencia en las negociaciones con la industria y que se articule el crédito de Hacienda con el Plan de la Hepatitis C.
El CGCOF capitaliza y celebra una semana volcada en la figura del farmacéutico.






































