alberto cornejo Madrid | miércoles, 24 de julio de 2013 h |

Como todo matrimonio que sabe que está condenado a entenderse, las patronales y sindicatos se han dado una nueva oportunidad para continuar las negociaciones que desemboquen en la publicación del XXIV convenio colectivo de oficinas de farmacia. Paralelamente, mientras se trabaja en este objetivo, para el cual se ha fijado una reunión el próximo 11 de septiembre, ambas partes han acordado también prorrogar hasta el 31 de diciembre de 2013 la ultraactividad del XXIII convenio colectivo, la cual había perdido su vigencia el 8 de julio (ver EG núm. 618).

Estos acuerdos fueron resultado de una reunión convocada el 24 de julio por el Sistema Interprovincial de Mediación y Arbitraje (SIMA). Aunque en los días previos ninguna de las partes otorgaba muchas opciones de éxito a este encuentro, llegado el día optaron por un talante conciliador no visto en los dos años que llevan abiertas las negociaciones para un nuevo texto. Así, las patronales accedieron a retomar las negociaciones (que habían dado por rotas en abril) y prorrogar hasta final de año la ultraactividad del XXIII convenio, mientras que los sindicatos accedieron a eliminar, hasta que se llegue a un nuevo acuerdo, el polémico artículo 4.2 de dicho texto, en el que se ligaban las subidas salariales anuales desde 2011, fecha de su primera renovación automática, al IPC.

Cabe recordar que incluso los sindicatos habían denunciado ante la Audiencia Nacional la “no aplicación” de este artículo por parte de las empresariales, por lo que Juan Vacas, vicepresidente de la patronal nacional FEFE, considera “milagroso y sorprendente” que los sindicatos hayan aceptado ahora su derogación. Ello implica que FEFE consigue así una de sus principales reclamaciones: la congelación salarial, que justifican en la “delicada situación a ojos de todos” que vive el sector. El talante conciliador que reinó en esta cita queda confirmado en otro detalle: las materias futuras en las que no estén de acuerdo serán sometidas al SIMA “para evitar nuevas visitas a la Audiencia Nacional”, confirma Vacas.

Fenofar, la otra empresarial que forma parte de la mesa negociadora del convenio, no quiso adherirse a este acuerdo. ¿El motivo? No están de acuerdo con prorrogar la ultraactividad del XXIII convenio, haya o no contraprestaciones, indican desde esta patronal. Esta decisión ha vuelto a destapar la guerra entre patronales y que ha llevado a FEFE a sugerir que “si Fenofar discrepa de este acuerdo, tiene una fácil solución: firmar un convenio propio para sus boticas asociadas”, propone Vacas.

En los quince días que han transcurrido entre el fin de la ultraactividad del XXIII convenio y el acuerdo para prorrogarlo, a FEFE le consta que titulares de “muchísimas” farmacias han firmado convenios particulares con sus trabajadores, como así invitó a actuar esta patronal. Es más, a pesar de que ahora se abre la puerta a disponer de un nuevo convenio nacional, FEFE invita a mantenerlos, ya que “la nueva reforma laboral da prioridad a los convenios de empresa frente a los convenios provinciales y nacionales”, dicen.