La apuesta estrella de la política científica española, la Agencia Estatal de Investigación, sigue sin tener fecha de creación. El compromiso que todos los grupos parlamentarios pactaron en la Ley de Ciencia se ha diluido por el efecto de la crisis y los recortes presupuestarios. Sin embargo, sigue siendo “una reforma principal de este Gobierno”, aseguró la secretaria de Estado de I+D+i, Carmen Vela, durante su comparecencia ante la Comisión de Economía y Competitividad del Senado.
Según Vela, el estatuto de la agencia ya ha empezado a tramitarse “a nivel interno”. Su departamento, de hecho, ya dispone de informes parciales del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, cuyas observaciones, a su juicio, “son perfectamente subsanables”. La secretaria de Estado de I+D+i confía en que a lo largo del próximo trimestre la agencia continúe su recorrido y se pueda alcanzar el objetivo del Gobierno: que este organismo gestione las convocatorias de investigación del año 2014.
Asimismo, reiteró que la creación de la agencia es “un compromiso, no solo por la Ley de la Ciencia, que ya sería suficiente, sino porque también está asumida y recogida en el Plan Nacional de Reformas”. Sin embargo, el seguimiento de las medidas incluidas en este plan y remitidas a Bruselas como documentación adicional al Plan Presupuestario 2014 sigue dejando en blanco el hueco previsto para la aprobación de la agencia.
Por su parte, la oposición solicita algo más que palabras como garantía. Según el Grupo Socialista, lo que está detrás de la congelación de la agencia es la voluntad del Gobierno de no dar participación a los científicos en las decisiones que tienen que ver con la financiación de la ciencia española. “Estoy convencido de que la Agencia Estatal de Innovación era una buena herramienta para el Partido Popular cuando no gobernaba, pero ahora no le resulta tan cómoda, porque significa dar entrada en los procesos de decisión a científicos, los cuales reclaman en estos momentos mucha más atención”, aseguró José Antonio Manchado, portavoz de Desarrollo e Innovación del PSOE en la Cámara Alta.
A los socialistas también les preocupa el hecho de que en los Presupuestos Generales del Estado no haya ninguna partida en la que se recoja la creación de esta Agencia Estatal de Investigación. Sobre este aspecto, Vela recordó que la agencia “debe crearse a coste cero, y a coste cero se va a crear, utilizando recursos que existen en la secretaría de Estado”.
Retrasos y fondos
La creación de la Agencia de I+D es la punta del iceberg del problema de financiación que ha afectado a la comunidad científica española, recién salida del mayor recorte presupuestario acumulado de su historia. El Gobierno se escuda en que “no están siendo fáciles”, y en que era necesario reorganizar el sistema de I+D+i.
Los efectos de esta estrategia se han dejado notar en varios frentes, como en la convocatoria de programas científicos. El 20 de marzo de 2013, la secretaría de Estado de I+D dictó una resolución por la cual se prorrogaba el plazo para resolver una convocatoria del mes de octubre de 2012 sobre las plazas Ramón y Cajal, Juan de la Cierva, Torres Quevedo y otro personal. El PSOE está convencido de que tras este retraso, y el que ya acumula la convocatoria de 2013, hay razones presupuestarias. “Están intentando ganar un año; y en lo que ustedes ganan un año, quien pierde el año es la ciencia española y la economía española”, dijo Manchado. Vela reconoció el retraso de la convocatoria de 2013, pero aseguró que todas las convocatorias de 2012 “están en fase de resolución, cuando no resueltas”.
Otro efecto de la sangría presupuestaria de la ciencia española se ha dejado ver en la situación crítica de ciertos organismos. Uno de ellos, según señaló la senadora socialista María Elena Diego, es el Centro de Investigación del Cáncer de la Universidad Salamanca, afectado por las dificultades del CSIC. Vela respondió que la aportación extraordinaria aprobada recientemente, junto con los incrementos presupuestarios previstos en los presupuestos de 2014, tanto para el CSIC como para el Instituto Carlos III, así como la dotación de Horizonte 2020, permitirán dotar de fondos competitivos a la institución.






































