Pregunta. Se abre el telón y… ¿Qué aparece?
Respuesta. África. Siempre digo que algún día me iré y tendrán que ir a buscarme allí. Tengo en mente constantemente los trabajos de cooperación que realizamos en países en desarrollo. Es necesario que abramos los ojos y nos demos cuenta que en estos países la esperanza de vida es muy baja.
P. Amante de la ópera y de la medicina preventiva. ¿Podríamos decir que es su ópera prima?
R. Por supuesto. Siempre me gustó mucho la pediatría, pero al final me quedé con la medicina preventiva. Es muy necesaria, pero se podría decir que todavía estamos en la abertura.
P. ¿Qué queda por escribir en el libretto de la medicina preventiva?
R. Mucho. Hace falta que los ciudadanos y, sobre todo, los políticos, crean más en la prevención. Es lo más eficiente y quedan muchas cosas pendientes.
P. El nuevo plan de vacunación, ¿es una farsa?
R. Es muy complicado. Querían hacer una foto de acuerdo pero al final no ha servido para nada. Nada más salir la notificación del Consejo Interterritorial ya faltaba el País Vasco en la foto, y a los tres días otras comunidades se fueron descolgando del acuerdo.
P. ¿Una oportunidad perdida para triunfar?
R. Sí, se ha perdido la oportunidad de trabajar más pausadamente y llegar a un acuerdo real. No se ha escuchado a las sociedades científicas y, finalmente, se ha aprobado un calendario que no contenta a nadie.
P. Llegados a este punto, ¿a quién le pondría una vacuna?
R. Pondría unas cuantas en el Ministerio de Sanidad. Considero que hacen falta.
P. ¿Qué ópera representa la Administración?
R. Pienso que sería más como una ópera buffa. En este tipo de obras siempre hay un enredo y no terminamos de ver lo que está pasando. Pero la ventaja de estas óperas es que el desenlace siempre es bueno, y espero que en algún momento alcancemos este final, porque será en beneficio siempre de los ciudadanos.
P. ¿Quién es el fantasma de la ópera?
R. El ciudadano. Le ocultamos para no verle mientras hacemos todos los negocios que queremos. Pero cuando se deja ver y cuando se deja oír es, evidentemente, muy agresivo. Intenta aliarse con esa cantante que lo hace bien para intentar defender sus derechos, que son las sociedades científicas. Pero el gestor del teatro es la Administración, que quiere recaudar fondos y sacar dinero.
P. ¿Tiene sentido la labor de ese gestor del teatro?
R. Buscar la rentabilidad en el sistema sanitario no tiene sentido. A la salud hay que dedicarle esfuerzos y recursos y no podemos pretender que los hospitales sean empresas rentables. Tampoco tienen que ser ruinosos pero no debemos buscar la rentabilidad. ¿Qué valor tiene la salud?
P. Pongamos el punto final. ¿A quién le dedicaría un aria?
R. A los ciudadanos y, más concretamente, a los pacientes. La lucha que hacen las asociaciones de pacientes y como se unen es admirable.
Ángel Gil (Madrid, 1958), catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Rey Juan Carlos, es consciente de que aún queda mucho camino por recorrer en este campo. Sobre todo, dice, hace falta que “tanto políticos, como ciudadanos crean en los beneficios de la prevención”. Aunque se declara fiel amante de la ópera, y siempre tiene un hueco para salir a pasear con sus dos perros, su verdadera pasión es África. Allí, siempre trabajando en proyectos de cooperación internacional, ha vivido sus mejores momentos; pero también los peores. “La muerte es lo peor que puedes vivir”, afirma.






































