“Nos movemos por una farmacia mejor” es uno de los lemas de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (Sefac). Uno de sus últimos movimientos para este objetivo es una propuesta de catálogo de servicios profesionales en farmacia comunitaria que se presentará, con la presencia de representantes del sector, el próximo 17 de abril en Madrid. Su presidente, Jesús Gómez, desgrana para EG los motivos de la propuesta y las líneas maestras de la misma.
Pregunta. Dentro de la profesión, nadie duda que el futuro sea asistencial. ¿No hay futuro asistencial sin servicios profesionales?
Respuesta. Los servicios profesionales es un complemento a la labor asistencial. Algunos ya se desarrollan de forma particular en las farmacias, pero sigue pendiente el objetivo de instaurarlos de forma definitiva y reconocida.
P. En el desarrollo de esos servicios, una sociedad científica como Sefac tiene mucho que decir, ¿verdad?
R. Es una cuestión prioritaria para Sefac. Nuestro carácter científico y profesional nos obliga a hacer una propuesta en este campo. Otro debate sería quién debe ser el interlocutor de referencia a la hora de pactar con la Administración su implantación.
P. ¿Es importante que toda propuesta al respecto nazca con consenso entre la profesión?
R. En nuestra jornada estarán representados organismos como el Ministerio de Sanidad y el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, que es el verdadero interlocutor a la hora de negociar estas cuestiones. Pero también es oportuno pactar con otras sociedades científicas y que también formen parte de este consenso. ¿Cómo se desarrollaría después? Para eso ya habrá tiempo de hablar, pactar…
P. En una época en la que proliferan medidas que, lejos de sumar, restan funciones a las boticas, como es el caso del decreto-ley valenciano, ¿no cree que ello otorga un plus de dificultad a la implantación de nuevos servicios?
P. El caso de Comunidad Valenciana y su nuevo decreto-ley es una isla. Es una decisión política sin ninguna base científica. Espero que se reconduzca esta decisión porque siempre tiene que prevalecer el sentido profesional. Quien discuta que la dispensación debe realizarse en la farmacia comunitaria es que desconoce qué es la dispensación y las necesidades del paciente. Respecto a sus posibles efectos en la implantación de nuevos servicios, creemos que son situaciones distintas. Si los pedimos es porque consideramos que podemos hacerlos y nos faltan herramientas para hacerlo lo mejor posible.
P. ¿Cree que la opinión es distinta en las administraciones?
R. Mientras que unos queremos ir hacia delante, otros van hacia atrás. Mientras que ellos vuelven al Neandertal, otros miramos al futuro. A un futuro profesional. Nuestra propuesta de catálogo de servicios es una apuesta de futuro.
P. La implantación de nuevos servicios, ¿debe ir aparejada de su remuneración? ¿O primero los cimientos y después el tejado?
R. Si los servicios son profesionalmente válidos, tienen que ser remunerados. En lo que no entra Sefac es cómo y quién debería remunerarlos. Ahora mismo, lo importante es tener claro que estos nuevos servicios son fundamentales. Ya veremos luego cómo, quién, de qué forma…
P. En la jornada también se analizarán otras experiencias internacionales. Si las comparamos con la situación en España, ¿vamos un paso por detrás en este campo?
R. No creo que nos estemos quedando atrás. De hecho, sin tener especificado este papel, son muchos los farmacéuticos nacionales que ya realizan estos servicios a título particular. El reto es ordenar este campo. Incluso, en España se están llevando a cabo proyectos que son pioneros en Europa, como el servicio de deshabituación tabáquica desde la farmacia comunitaria. Si existiese un G-8 de la farmacia comunitaria, España debería estar en él.
P. ¿Qué puede adelantar de este catálogo de servicios?
P. Puedo adelantar que el paciente crónico saldría muy beneficiado con estos servicios. Asimismo, los servicios relacionados con el área nutricional también tienen protagonismo en él.






































