Por primera vez, Olga Larrubia ejerce como titular de oficina de farmacia, por lo que, además del diseño, otorgó también una gran importancia a rodearse de buenos profesionales que afrontaran con ilusión la nueva apertura de su botica. En concreto, cuenta con el apoyo de dos farmacéuticas adjuntas con más de 14 años de experiencia en farmacia, con las que ha vivido el proceso de adaptación al semiautómata Stocklight que Apotheka instaló en su local, así como toda la fase de organización desde el principio. “Como nada está establecido, hay una participación mucho más clara”, afirma esta farmacéutica, al tiempo que señala que “empezar un proyecto nuevo siempre es ilusionante”.
La farmacia Punta Galea cuenta con una identidad corporativa propia y un diseño acogedor de cara a los usuarios
La farmacéutica Olga Larrubia defiende una concepción moderna de la oficina de farmacia, motivo por el cual recurrió a Apotheka para que desarrollara el proyecto de su farmaciay el sistema de dispensación Stocklight en su botica de nueva apertura, un local de 92 m2 situado en la localidad madrileña de Las Rozas. Esta compañía especializada en diseño y reforma de farmacias buscó hacer de farmacia Punta Galea, la botica de Larrubia, un lugar “moderno y funcional” que pretende establecer una experiencia de compra con el usuario.
“Quería que resultase acogedor para que las personas no tuviesen la sensación de estar en un sitio frío como suelen ser los hospitales”, dice Larrubia, cuya farmacia dispone de una parte muy amplia de parafarmacia dividida en seis áreas “muy bien delimitadas gracias a unos cinturones de color que separan cada zona”. Además, ha reservado un espacio multiusos que en futuro pretende destinar a acciones de educación sanitaria. Por otra parte, hay dos mostradores y, tras ellos, unas traseras donde se colocan productos de alta rotación, como pueden ser en esta época los antigripales.
En la parte posterior se encuentra la zona de recepción de material y el semiautómata Stocklight, cuya instalación aporta “agilidad en la venta, más tiempo para el paciente o mejora en la gestión del stock y sus caducidades”. Sin embargo, lo que esta boticaria valora más es que minimiza errores de dispensación, al basar la colocación de los medicamentos en un sistema de optimización de espacio en lugar de por orden alfabético como suele ocurrir en las cajoneras clásicas, donde la similitud de las cajas puede inducir a confusiones.
Además, Larrubia señala que, respecto a los robots clásicos, Stocklight ofrece una mejor relación entre prestaciones y precio, por lo que es más adecuado para farmacias medianas o de nueva apertura. “Otros robots son más complejos, requieren una inversión más alta y no compensan a algunas farmacias. En cambio, este sistema sí es rentable”, añade.
La elección de encargar todo el trabajo a Apotheka respondió a las aportaciones que esta hizo para conseguir que las deficiencias del local se tornaran en ventajas. Y es que, como dice Larrubia, “a veces no se puede elegir el local que se quiere”.
Su farmacéutica valora Stocklight que minimice los errores de dispensación, así como su relación calidad-precio






































