La situación por la que pasa la farmacia, en virtud de la legislación, los recortes o los impagos, hace que tenga que adaptarse y alejarse de la botica tradicional anclada en los valores de hace 20 años. Para poder seguir siendo rentable tiene que optimizar sus recursos para ser más competitivos, y el primer paso para llegar a un nuevo modelo de negocio que perdure en este contexto es la planificación de la evolución basada en el planteamiento de objetivos, estrategias y control de resultados.
El plan de estratégico o de gestión es una herramienta para guiar al negocio, ya que muestra desde los objetivos que quiere alcanzar hasta las actividades diarias a realizar para lograrlos. “Da el soporte y la información necesaria para que las decisiones se tomen a partir de supuestos reales y no basadas en intuiciones”, precisan desde Mediformplus. También se trata de una “herramienta poderosa”, ya que se tiene toda la información necesaria para evaluar la situación y ejecutar de manera efectiva las tareas y metas programadas, al tiempo que permite realizar un seguimiento de las acciones con el fin de comprobar que estas siguen el camino correcto.
Elementos
¿Cuáles son los elementos del plan estratégico? Por un lado, para analizar la situación hay que tener en cuenta los elementos, externos e internos, que influyen en el negocio, positiva o negativamente: población, competencia, clientes, legislación… “Hay que conocer las amenazas, fortalezas, debilidades y oportunidades”, precisan.
Asimismo, respecto a los objetivos, hay que marcar las metas a alcanzar, que debe ir en consonancia con los gastos e inversiones realizadas. “Los objetivos deben ser cuantificables, estar por escritos, alcanzables y específicos. Todo el equipo debe conocerlos e involucrarse para conseguirlos”, dicen.
Al mismo tiempo hay que fijar las estrategias a realizar para lograr los objetivos marcados, “que deben estar en consonancia con estos, tener responsables y tiempos de ejecución”. Sobre la cuantificación de costes, el esfuerzo supone la aplicación de estrategias “debe estar previsto en la cuenta de explotación para tener en cuenta que siempre son inferiores a la rentabilidad real que la farmacia conseguirá con ellos”.
De igual modo es importante la selección de responsables, programas y tiempos, es decir dividir tareas entre el equipo y que estas estén controladas por el gerente. Igualmente, hay que determinar elementos de control a través de, por ejemplo, el cuadro de mandos. “Se debe utilizar a diario para contar con una radiografía actualizada de la situación de la farmacia”, precisan.
¿Otra herramienta? El cuaderno de estructura empresarial, que establece la organización, protocolos y procedimientos para optimizar recursos. Con estos elementos del plan estratégico la farmacia puede planificar y anticiparse a amenazas y debilidades, con el fin de rentabilizar cada una de las acciones que lleve a cabo. “El futuro no se improvisa, se planifica”, precisan desde Mediformplus.






































