Previsión y priorización de la innovación. Esto es lo que propone Luis Cueto, subdirector general de Fomento de la Innovación Empresarial del Ministerio de Economía, y así lo expresó en su intervención en la jornada ‘Aportando valor a la empresa: incorporación de talento e incentivos fiscales en I+D+i’, organizada por la Plataforma Tecnológica Española de Sanidad Animal (Vet+i). “El plan es poder disponer de un instrumento que pase los filtros de calidad y que priorice qué innovaciones son y serán interesantes”, aseguró, lo que facilitaría el compromiso empresarial para la compra pública innovadora (CPI).
En este sentido, Cueto puso el ejemplo de Sanidad. “En este momento, ¿quién decide qué es innovador en Sanidad? Para incluir algo en la Cartera de Servicios Básicos, es el Instituto Carlos III quien tiene la competencia, previa colaboración con ocho agencias de valoración de varias comunidades autónomas, para decidir qué es innovador y qué merece la pena”, manifestó.
Así, Cueto ve necesario que “antes de dar por hecho que se incluya en la Cartera de Servicios Básicos se realice una lista que recoja la tecnología que necesitará el Sistema Nacional de Salud”, apunta. Este sistema en el que, según Cueto, “van dándose buenos pasos ya en Sanidad para adoptarlo”, daría pistas a los empresarios “para dirigir su innovación” aportando mayor efectividad.
A este respecto, precisó que la CPI “rompe tabúes de una Administración acostumbrada al precio y objeto certeros”. Igualmente, resaltó la necesidad de potenciar a las pymes en este tipo de contratos. Así, destacó las facilidades económicas que desde la Administración se ofrece a las empresas para poder acceder a la CPI, desde anticipos hasta facilidades para pedir préstamos vinculados a estos contratos al CDTI.
Investigaciones en nevera
Por otro lado, uno de los grandes problemas identificados por Cueto es el exceso de prototipos que acaban en nevera y que, por incompatibilidades, no acaban saliendo al mercado. “Como el proyecto en cuestión se pase un centímetro de la I+D y pase a comercializarse, la Unión Europea frena el proyecto al infringir la Ley de Competencia”, afirmó.
Según él, esto hace que España sea un país lleno de prototipos. “Damos miles de subvenciones para proyectos que no acaban saliendo al mercado”, indicó. De igual modo, destacó la importancia de este tipo de contratos para la competitividad, no solo de las empresas adjudicatarias sino del país en general.






































