El sector farmacéutico vive un momento de transición en España. Un momento que viene marcado por cuatro años de serias dificultades, en los que las compañías han visto reducidos sus ingresos de forma significativa y en los que la interlocución con las administraciones se ha hecho compleja, los cuales parecen dar paso a una nueva etapa en la que el Gobierno comienza a lanzar mensajes de recuperación, en la que se atisban cambios electorales, y en la que la industria demanda un mayor reconocimiento de su aportación. En estas arenas se tendrá que mover, con su talante conciliador y su experiencia, el nuevo presidente de Farmaindustria, Antoni Esteve, que analiza para los lectores de EG la situación del sector.
Pregunta. Repite en la presidencia de Farmaindustria. ¿Le habían quedado ganas, después de la experiencia de 2006-2008?
Respuesta. Por supuesto. Es un honor y un orgullo poder representar al sector una vez más. Estoy muy agradecido por la confianza de los asociados en un momento en el que la industria farmacéutica tiene mucho que decir en nuestro país, en el que pretendemos que se reconozca el valor de la aportación que realizamos en los social y lo económico.
P. ¿Cómo es la responsabilidad de representar los intereses de compañías tan variopintas?
R. Es un sector diverso, es verdad, pero hay una misión y un objetivo únicos, que muestran la nobleza de este sector, y que consiste en la aportación de soluciones para la salud en forma de medicamentos y ayudar a que estos sean accesibles.
P. Dijo en su presentación que la mejor forma de defender los intereses de la industria nacional era defender los de la industria en su conjunto. ¿En qué clave podemos interpretar ese mensaje? ¿Quería despejar dudas?
R. El cometido de Farmaindustria como patronal es común a los intereses de todas las compañías. El debate compañías nacionales-internacionales no tiene sentido para marcar nuestra hoja de ruta. Las colaboraciones entre estas compañías son habituales. Las compañías nacionales pueden acometer sus retos gracias al apoyo de la industria internacional, y las multinacionales se benefician de la fuerza que ejercen las compañías nacionales para que se apliquen políticas que beneficien al conjunto del sector.
P. Imagino que las diferencias son sustanciales con respecto a su primera etapa como presidente, que se inició en 2006. ¿Cómo se encontró el sector entonces y cómo se lo ha encontrado ahora?
R. Yo, personalmente, me siento más ligero, y esa ligereza viene de que tengo una mayor experiencia y también más conocimiento, lo que me hace estar más cómodo a la hora de entender e interpretar lo que está ocurriendo para poder actuar en beneficio del sector. Pero es verdad que las circunstancias han cambiado. En 2006, nuestro reto principal era que se reconociera la innovación farmacéutica a través de la patente. En aquella época introdujimos la patente de producto, y establecimos políticas de reconocimiento de la innovación que han permitido prosperar a las compañías. Esto se ha visto reflejado en una mayor implantación de la I+D y, como consecuencia, también ha repercutido en un aumento de las exportaciones. Ahora, una vez que hemos consolidado el ‘proyecto I+D’, nuestro reto es que se apliquen políticas de acceso equitativo en toda España.
P. La industria se queja de una caída del gasto de más del 25 por ciento en los últimos años. ¿Entiende las circunstancias que nos han traído hasta aquí?
R. El entorno económico siempre influye en la economía de las empresas que participan de él, y entendemos que los ajustes eran necesarios. Eso no quita para decir que el sanitario ha sido un sector muy afectado, y especialmente, dentro del sanitario, el farmacéutico. La mayoría de las empresas del sector han atravesado en estos años situaciones complicadas y han tenido que hacer reajustes internos dolorosos, difíciles de gestionar, además de revisar sus planes de inversiones, etc. A pesar de eso, mantenemos la confianza en el valor de nuestra actividad, y tenemos la esperanza de que España reconozca nuestro valor estratégico de cara al futuro, con políticas que nos permitan recuperar competitividad.
P. ¿Es de los que piensa que antes de la crisis el gasto en medicamentos se había inflado exageradamente?
R. No pienso que el uso de los medicamentos sea caprichoso. El medicamento es un bien necesario para abordar un problema de salud. Pero es cierto que cualquier sistema necesita de ajustes para que las medicinas lleguen de una forma más racional. Por eso estamos de acuerdo en que se actúe en ese sentido.
P. De las medidas implementadas para conseguir los ahorros, ¿cuál diría que ha sido la más dolorosa para el sector farmacéutico?
R. Sin duda, las que han ido dirigidas a limitar el acceso a la innovación, tanto a nivel central como autonómico.
P. ¿Cómo definiría la actitud de la industria en esos momentos difíciles?
R. Creo que podemos decir que nos hemos convertido en un verdadero aliado del sistema sanitario, y prueba de ello es que en esta etapa de penuria económica, con unos ajustes importantes, hemos demostrado nuestra solidaridad, entendiendo las necesidades y adaptándonos a ellas.
P. Ahora el Gobierno comienza a hablar de recuperación. ¿Le dan credibilidad al mensaje?
R. Por supuesto. Estamos muy esperanzados, porque ya nos apartamos de los discursos meramente políticos y comenzamos a centrarnos en los indicadores económicos que pueden ayudar a generar confianza.
P. De ser ciertas las previsiones, ¿cómo cree que debería repercutir en la política farmacéutica?
R. Ahora que se atisba la recuperación, nos gustaría ser reconocidos como un sector de país, un sector que innova, que produce productos de alto valor añadido, que exporta y que busca talento y emplea gente joven cualificada, que es el gran reto del país. Ese reconocimiento pasa por que haya un buen acceso a nuestros medicamentos, sin que se ponga en peligro la sostenibilidad del sistema, y para ello deberá crecer el presupuesto, porque los retos son mayores, por demografía, por los avances en tecnología… Para conseguir todo esto será clave que se abandone la unilateralidad que ha reinado hasta ahora.
P. ¿Alguna solicitud más?
R. Hoy estamos viviendo la cuestión de la Hepatitis C, que se ha convertido en una crisis social pese a que hablamos de la llegada de medicamentos que salvan vidas. Tenemos que ponernos a trabajar para que estas aportaciones, que van a sucederse en el futuro en el ámbito oncológico, neurodegenerativo o inmunológico, entre otros, puedan ser accesibles. Para ello tenemos que ser creativos. Los antiguos esquemas de financiación o la actuación improvisada cada vez que aparece un nuevo medicamento no nos van a permitir afrontar el reto con éxito. Tenemos que definir nuevos marcos para que la innovación, que va a ser costosa, no cara, sea financiable y accesible. Ya hay algunas experiencias en este sentido, que se pueden calificar de exitosas.
P. Decía Emili Esteve que la discriminación positiva a favor del genérico está en todas las reuniones de la patronal con el ministerio. ¿Ve posible un cambio en este sentido?
R. Lo primero es dejar constancia que somos favorables a que exista acceso a los medicamentos genéricos para que ayuden a cuadrar presupuestos. No podemos defender el acceso a la innovación sin herramientas que aporten equilibrio, como son los genéricos. Eso sí, las políticas que favorecen a unos productos frente a los otros no nos parecen justas. A día de hoy, no tenemos constancia de que se vaya a cambiar esto, pero pensamos que con el diálogo podemos conseguir que volvamos a una situación equilibrada.
P. ¿Es más fácil ese diálogo con el nuevo equipo ministerial?
R. Con Ana Mato y Pilar Farjas tuvimos cosas que estuvieron bien y otras que no nos parecieron tan bien. Pero es justo reconocer que la situación era distinta. Con Alfonso Alonso y Rubén Moreno hay un diálogo abierto que nos permite ser optimistas.
P. ¿Qué hay del acuerdo con Hacienda sobre la vinculación del gasto al crecimiento de la economía? ¿Cuál es, en su opinión, la causa de su paralización?
R. Estamos en un periodo de reflexión activa intensa para definir el cómo. Estamos trabajando, y nos sentaremos próximamente para definir ese cómo. Si es a través de un decreto o de un pacto, lo veremos. En lo relativo al qué, celebramos la voluntad del Gobierno de acordar un marco de estabilidad, que es bueno y necesario. Para nuestra actividad, los planes empresariales a medio y largo plazo son fundamentales.
P. El que está también paralizado es el decreto de precio y financiación. Creo que ya hay una porra en el sector, dividida entre los que dicen que sale antes del fin de legislatura y los que no. ¿Usted dónde se coloca?
R. No lo sé. Pero deseamos que así sea. Lo vemos como una oportunidad, no como una amenaza.
P. Hay voces que apuntan a que la industria no está muy contenta con el primer borrador. ¿Es así?
R. Nuestra preocupación es que el decreto satisfaga nuestras expectativas, que pasan porque los medicamentos lleguen a toda la población. El diálogo es activo y fluido con el ministerio de cara a trasladar nuestras inquietudes. Cuando vemos que hay un punto que puede alterar nuestro propósito, argumentamos que es precisa una revisión.
P. Uno de los aspectos que supuestamente podría verse alterado con este decreto es el de la relación económica de biológicos y biosimilares. ¿Siguen ustedes defendiendo la libre competencia en precio entre ambos?
R. Para nosotros, la forma adecuada de que entren los biosimilares en el mercado será aquella que no altere el principio de la no sustitución. No pensamos que haya que llevar el debate más allá. Dicho esto, pensamos que los biosimilares, al igual que los genéricos, van a jugar un papel fundamental para liberar recursos que permitan la entrada de las futuras innovaciones.
P. Otro de los temas de actualidad es el de la Hepatitis C. No sé si es la primera vez, pero lo cierto es que, en este caso, a la negociación típica entre compañía y Administración se han sumado otros actores. ¿Cómo valora la actuación de todos ellos?
R. Yo creo que no ha habido malas intenciones, pero todas las partes hemos cometido errores en la gestión de esta situación por no haber sabido anticiparnos. Creo se ha tratado el tema de una forma en la que los pacientes, tras una noticia tan buena como es la llegada de un tratamiento curativo, han visto agravado su sufrimiento, al ver que han sido las cuestiones económicas las que les han alejado de esa nueva opción. Se podría haber llegado a acuerdos que hubieran evitado el debate público, se podría haber evitado la incertidumbre y la angustia. Hemos de aprender todos de esta situación y que no vuelva a ocurrir.
P. ¿Cree que esta situación podría haber contribuido a empañar la ya tocada imagen de la industria?
R. Hablamos de la llegada de tratamientos curativos, que deberían haber sido motivo de reconocimiento para esta industria, y en cambio nos encontramos con la situación de que ha servido para que la gente nos ponga otra vez en el centro de la diana. Cuando pensábamos que nos debían aplaudir, nos dan el ‘premio limón’. Sin duda que podríamos haber hecho mejor las cosas.
P. Para terminar, me gustaría hacer referencia al escenario electoral, que se presenta incierto. ¿Se prepara Farmaindustria y el sector para cada uno de los posibles escenarios? ¿Se imaginan negociando con un Gobierno de Podemos?
R. Nosotros como sector no tenemos preferencias políticas. A nivel personal, cada uno votará a la opción que mejor le represente, claro. Pero como sector tenemos un compromiso con la sociedad y nos entenderemos con quien venga. Nuestro compromiso no es con los gobernantes. Ellos están hoy y mañana vienen otros, pero nosotros continuaremos. Nos adaptaremos a quien venga, y con quien venga nos comprometeremos.
Tenemos la esperanza de que España reconozca el valor estratégico de la industria farmacéutica de cara al futuro”
Estamos en un periodo de reflexión activa intensa con Hacienda para ver cómo vinculamos el gasto farmacéutico con el crecimiento”
De cara a posibles cambios electorales, nos adaptaremos a quien venga, porque nuestro compromiso es con la sociedad”






































