Carlos Arganda Madrid | viernes, 04 de octubre de 2013 h |

Los profesionales consultados también son conscientes de que a la industria le falta avanzar aún más en términos de transparencia. El 90 por ciento de los participantes consideran que es necesario actuar contra la opacidad en las propias compañías farmacéuticas. Pero, ¿qué ámbitos son los que más citan los encuestados? En primer, lugar las relaciones con los profesionales sanitarios (incluidas sociedades científicas) y los pacientes. Parece ser que, aunque se ha avanzado con los códigos de autorregulación, todavía hay recorrido para la mejora en este ámbito.

En segundo lugar, las citas se dirigen hacia la transparencia en los resultados de ensayos clínicos, un tema candente a nivel comunitario, que preocupa a la Agencia Europea del Medicamento (EMA) así como a las organizaciones de pacientes. Se ve también que la industria considera necesario trabajar más en ello. Por otro lado, y cogiendo el guante lanzado por la Administración, también es fundamental ser más transparentes en lo que se refiere a los costes de producción e investigación, así como en lo que tiene que ver con los precios de venta y descuentos hospitalarios.

¿Por qué de repente el Ministerio de Sanidad ha dejado de publicar las actas de la Comisión Interministerial de Precios? ¿Por qué casi todas las comunidades autónomas ocultan las instrucciones que dictan para cumplimiento de sus profesionales? ¿Por qué no hay un debate amplio y sereno sobre cómo queremos que sean nuestro sistema sanitario y nuestra prestación farmacéutica y no se dicta un Plan Estratégico que marque hacia dónde y cómo ir? Todas estas preguntas tienen en común una respuesta: falta de transparencia y de ganas de que la sociedad sea partícipe de la toma de decisiones políticas.

Pese a ello, a los gestores se les llena la boca con la transparencia. Prueba de ello es que fue la palabra más mencionada durante una jornada del Instituto Roche celebrada recientemente. Hay que reconocer que se han realizado algunos esfuerzos reales en este campo, como la tramitación parlamentaria la Ley de Transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno. Aun así, la realidad es que ni los agentes del sector ni el resto de administrados ven esa transparencia por ningún lado. Parece ser que solo se ven los problemas que lleva aparejado dejar de ser opacos.

Uno de los actores públicos que más ha incidido últimamente sobre este tema es el gerente de Farmacia y del Medicamento del CatSalut, Antoni Gilabert, quien aseguró recientemente que casi nadie pasaría un examen sobre esta cuestión. Una actitud transparente, según él, “conlleva problemas”, pero al colgar los documentos en la web, las aportaciones “te hacen mejorar”. Por ello, Gilabert animó a colgarlo todo.

Y en este punto merece ser destacada la consejería de Sanidad de la Comunidad Valenciana, aunque le haya generado una serie de problemas políticos y mediáticos, puesto que todas sus acciones están a la vista. Muy al contrario de lo que hacen otras comunidades autónomas, cuyos portales no recogen ni una sola de las instrucciones que se dan a los profesionales. Pero esto no quiere decir que la Comunidad Valenciana actúe de una forma más nociva para el sector, simplemente las comunica, mientras los demás publican solo lo positivo.

El 95% cree que hay opacidad

A pesar de todo lo dicho, es preciso señalar que las actitudes en la línea de Comunidad Valenciana o de Cataluña, no siempre se valoran. A veces sigue vigente la sensación de que no es suficiente. Esto es al menos lo que se extrae de una encuesta llevada a cabo por EG a través de cuestionario online, en el que los encuestados (profesionales de la industria) reclaman participación y transparencia no solo en el resultado final, sino también en la configuración de los criterios de evaluación que se van a aplicar para la toma de las decisiones.

Los datos reflejan que el 95 por ciento de los 101 participantes consideraron que no hay suficiente transparencia en las comunidades autónomas en relación a la gestión de la política farmacéutica. Es más, ninguna de las 17 comunidades autónomas alcanzó un 5 en su calificación de transparencia. La mejor valorada, sobre 10, el País Vasco, con un 4,75 y, tras ella, Cataluña (4,57) y Navarra (4,43). El Ministerio de Sanidad tampoco salió muy bien parado al cosechar un 93 por ciento de ‘noes’ y una nota de 2,42.

Pero, ¿cuáles son los principales motivos identificados por la industria para determinar ese ocultismo? En primer lugar, la falta de cultura de transparencia, seguido de evitar presiones para mantener la independencia en la toma de decisiones o eludir las críticas.

Actas de la CIPM

Entre las cuestiones concretas que el sector más critica está la decisión del Ministerio de Sanidad de dejar de publicar los listados de medicamentos aprobados por la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos (CIPM). El 94 por ciento de los encuestados ve mal o muy mal este hecho que comenzó a producirse en junio de 2012, fecha del último informe público.

En lo que se refiere a los precios notificados, el 74 por ciento no ve con buenos ojos que solo se conozca este precio y que el financiado permanezca oculto. Por otro lado y, de cara a la tramitación de los Informes de Posicionamiento Terapéutico (IPT), el 78 por ciento de los participantes rechaza la idea que todo el proceso de evaluaciones de comunidades autónomas y especialistas se lleve en secreto.

En cualquier caso, la industria considera que la escasez de transparencia viene precedida de una falta de visión estratégica de la política farmacéutica y sanitaria. Según los encuestados, solo se atiende a la urgencia. Por ello, reclaman mayor información y debate público sobre los objetivos en salud buscados así como la inversión necesaria para lograrlos.