REUMATOLOGÍA/ Congreso de la Sociedad Internacional de Investigación en Artrosis (Oarsi)

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cecilia ossorio Barcelona | viernes, 27 de abril de 2012 h |

La utilización de sondas genéticas prometen ser una opción terapéutica para frenar la progresión de la artrosis. Se trata de sondas de ARN que se administran intraarticularmente y bloquean la síntesis de proteínas (en concreto, de metaloproteasas) que degradan la articulación, según demuestra un estudio en un modelo animal de artrosis liderado por Debabrata Patra, del Departamento de Cirugía Ortopédica de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington (EEUU), presentado durante el congreso de la Sociedad Internacional de Investigación en Artrosis (Oarsi) celebrado en Barcelona.

Según comentó Francisco Blanco, presidente del Comité de Investigación y Formación de la Oarsi, y director del Instituto de Investigación Biomédica de A Coruña (Inibic), es un tratamiento estructural, uno de los campos en los que se está trabajando de forma más intensa, para frenar la destrucción articular, y lo más destacable es que esta terapia ejerce un efecto en el cartílago, evitando su desgaste. «Sabíamos que son sondas que inhiben la síntesis de metaloproteasas, y eso en modelos celulares y en otros tipos de tejidos funciona bien, pero dentro de la articulación no se había probado nunca, porque el cartílago tiene una peculiaridad y es que no permite que todo tipo de moléculas penetren en su interior», aclaró Blanco.

Reducción de sinovitis

Además de las terapias experimentales, en el campo terapéutico se destacaron nuevos datos con fármacos ‘veteranos’ como condroitín sulfato (comercializado por Bioibérica Farma).

Los resultados de un ensayo clínico piloto independiente del Hospital del Mar de Barcelona, liderado por el reumatólogo Jordi Monfort, que comparaba los efectos de condroitín sulfato y paracetamol sobre la sinovitis en 45 pacientes con artrosis de rodilla, el primer fármaco reduce de forma estadísticamente significativa (25,45 por ciento) la sinovitis y la hipertrofia sinovial (61,93 por ciento). Sin embargo, no se observó ningún efecto sobre la sinovitis (que padecen entre un 50 y un 70 por ciento de los pacientes con artrosis) en el grupo tratado con paracetamol. Además, tras 1,5 meses de tratamiento, condroitín sulfato redujo significativamente la incapacidad funcional, efecto que mantuvo hasta el mes nueve después de la supresión del tratamiento (que duró seis meses).

Por su parte, Jean-Pierre Pelletier, director de la Unidad de Investigación de Artrosis de la Universidad de Montreal (Canadá), añadió que este fármaco «protege la pérdida de volumen de cartílago y revierte en la menor necesidad de implantar prótesis en pacientes con artrosis de rodilla y sinovitis», según evidenció un estudio publicado en Annals of the Rheumatic Diseases en 2011.

Uno de los objetivos de este congreso era poner sobre la mesa la certeza de que la artrosis, que en España afecta a un 10 por ciento de la población, ha dejado de ser una enfermedad de causa biomecánica asociada al envejecimiento, para considerarse una patología sistémica desencadenada por mediadores moleculares de la inflamación.

En este sentido, Linda Sandell, presidenta de la Oarsi, resaltó la importancia de concentrar esfuerzos en el hallazgo de cambios moleculares que permitan entender los mecanismos de la enfermedad, ya que sólo de esta forma podrán predecir su evolución y actuar de forma precoz en población cada vez más joven.

Un 60-70 por ciento de los casos de artrosis tiene base genética, y ya han identificado genes que favorecen la progresión de la enfermedad. En concreto, en el marco del proyecto Arthrosischip, se han identificado menos de 100 genes que son los que identifica con más de un 75 por ciento de fiabilidad el test de ADN presentado en esta cita mundial. Como ya se adelantó en el congreso 2011 de la Sociedad Española de Reumatología (ver GM nº 377), se trata de un test a partir de una muestra de saliva (desarrollado por Bioibérica y Progenika) que permitirá pronosticar la progresión de la artrosis primaria de rodilla en pacientes diagnosticados (un 40 por ciento de los pacientes artrósicos tiene mal pronóstico), y predecir así el riesgo de implantación de prótesis. En su desarrollo, que ha durado cuatro años, han participado 32 hospitales y casi 300 pacientes, de los que se realizó un estudio retrospectivo a ocho años.

Los resultados preliminares son muy positivos, como puntualizó Josep Vergés, miembro del Comité Organizador Local del Congreso Oarsi y director médico y científico de Bioibérica, si bien no pueden concretar la información por estar en proceso de patente. El desarrollo científico ha finalizado y se espera que esta herramienta llegue al mercado a finales de este año.

Actuar de forma personalizada según el pronóstico permitiría además ahorrar costes, porque como señaló Eduardo Úcar, presidente de la SER, la artrosis supone 4.700 millones de euros anuales en España, lo que equivale al 0,5 por ciento del PIB, y es la primera causa de invalidez permanente.

Condroitín sulfato reduce la sinovitis de rodilla en un 25% en comparación con paracetamol

La artrosis es la primera causa de invalidez en España, y su coste equivale al 0,5% del PIB