Las recientes manifestaciones del director general de Cartera Básica de Servicios del SNS y Farmacia, Agustín Rivero, abriendo la puerta a un posible cambio del sistema de remuneración de la botica, en el que se tenga en cuenta otros actos profesionales más allá de la dispensación, alimenta las esperanzas del sector de que se haga realidad una histórica reivindicación: la puesta en marcha de forma homogénea en las farmacias nacionales de una cartera de servicios profesionales retribuidos.
Es positivo que Sanidad apueste por abrir este debate, pero queda la duda de si podría haber liderado con anterioridad esta cuestión. Y es que, ante la ausencia de movimientos hasta la fecha, son varias las regiones que han optado por hacer la guerra por su cuenta. Cataluña, Madrid y Andalucía, ya trabajan, con mayor o menor desarrollo, en sus propios catálogos de servicios adicionales.
El Catsalut y el Consejo Autonómico de Farmacéuticos de Cataluña fueron pioneros en alcanzar, en 2010, un acuerdo para acreditar, y remunerar, ciertos servicios a ofrecer por sus boticas. No obstante, la falta de liquidez autonómica, ya que en este caso la remuneración corre a cargo de la Administración, no ha permitido grandes avances en estos años, siendo apenas los tests rápidos del VIH y las pruebas de detección de cáncer de colon los únicos servicios desarrollados hasta ahora al amparo de este acuerdo. Recientemente, Catsalut y colegios regionales han creado un comité que tendrá el objetivo de impulsarlo.
Siguiendo los pasos de Cataluña, el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid presentó a comienzos de 2013 a su consejería un catálogo de diez servicios que podrían prestar sus farmacias “con el reconocimiento de la Administración, y previa demanda y pago del paciente”. De esta decena de servicios “dos de ellos podrían ver la luz antes de verano”, indica su vocal de Oficina de Farmacia, Jaime Acosta. No obstante, el director general del colegio madrileño, Carlos Ibáñez, considera que “lo más positivo sería una cartera común para toda España”.
En este efecto ‘contagio’, el presidente del Consejo Andaluz de Colegios Farmacéuticos (Cacof), Antonio Mingorance, ha anunciado que ya trabajan en una propuesta “similar” a la del colegio madrileño, que se presentará “antes de otoño”.
Pero a día de hoy, la propuesta de carácter más global es el catálogo de servicios profesionales presentado el 17 de abril por la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (Sefac), que ha tenido buena acogida en Sanidad. Como en los anteriores casos, Sefac también apuesta por la remuneración de estas actuaciones, con la salvedad que no entra en el debate sobre quién debe asumirla.
Los ejemplos anteriores demuestran que los farmacéuticos desean ampliar sus funciones. Cuanto antes, y de forma más homogénea, mejor. Por ello, Sanidad se revela como el organismo que debe poner el cascabel al gato.






































