¿Qué consejero de Sanidad del PP está recibiendo durante las últimas semanas duras críticas por parte de compañeros de otras autonomías?
¿Qué miembro del Gobierno ajeno al área sanitaria ha movido todas sus fichas a su alcance para intentar liberalizar las oficinas de farmacia?
¿Qué laboratorio farmacéutico quiere dar un giro de 180 grados a su imagen porque cree que su comunicación ha sido fallida hasta ahora?
¿Qué dirigente sindical del sector no se entera de nada y va a rebufo de los acontecimientos?
Este año va a ser pésimo para las farmacéuticas que operan en España y basan gran parte de su cuenta de resultados en los medicamentos hospitalarios. La primera razón es el nuevo tijeretazo que experimentará el presupuesto por el proceso de consolidación fiscal en el que está inmersa España. Si 2012 fue duro, este ejercicio lo será más, pues las cuentas públicas sufrirán un nuevo ajuste de al menos 10.000 millones, que es la distancia que media entre el 7 y el 6 por ciento de déficit que puede trazarse como objetivo por parte de Bruselas en la mejor de las hipótesis. El segundo motivo es la grave decisión que adoptaron múltiples administraciones públicas de diferir pagos del pasado año a este para aparentar que cumplían las metas propuestas. La práctica de guardar facturas en los cajones ha sido siempre habitual en España, pero en 2012 se produjo de forma masiva, afectando a muchas compañías que esperan ahora a cobrar las deudas por sus productos en un entorno presupuestario bastante más reducido.
Aunque los aplazamientos fueron generalizados, con independencia del signo ideológico de los gobernantes, hay donde fueron especialmente intensos. En Andalucía, por ejemplo, facturas de diciembre del Servicio de Salud se traspasaron a este ejercicio contable prácticamente en bloque para que Carmen Martínez, José Antonio Griñán y María Jesús Montero aparecieran relucientes en la foto de los triunfadores contra el déficit. La información que llega de las provincias de esta comunidad es de órdago. En Málaga y Cádiz, por ejemplo, se ha pedido la ‘refacturación’ de 2013 a muchas compañías ante la caótica situación. En Sevilla, es menos grave, pero también se ha requerido a muchas dicha ‘refacturación’, de la misma forma que en Granada.
Las consecuencias de la falta de fondos, agudizada por la dilación de los pagos correspondientes al pasado ejercicio hacen mella en las moléculas más innovadoras. Carentes de presupuesto suficiente por los ajustes, los hospitales las incorporan a cuentagotas, a pesar de estar autorizadas desde hace meses por las autoridades farmacéuticas del ministerio. No es casual la queja formulada por la poderosa Sociedad Española de Cardiología, que denuncia que el control del gasto frena significativamente, por ejemplo, la implantación de los nuevos anticoagulantes orales. A juicio de dicha sociedad, esta forma de reducir el gasto puede tener unos efectos negativos en el tratamiento de los pacientes, especialmente en las enfermedades de alto riesgo y crónicas, por lo que demanda a las autonomías que tengan una visión a medio y largo plazo integrando todas las variables que determinan el coste final. Esta peligrosa situación se está produciendo en otras especialidades y con otros medicamentos innovadores y los médicos ya han empezado a dar la voz de alarma.






































