¿Saben ustedes qué patronal ha perdido toda la interlocución y la capacidad de influjo por el escaso liderazgo de su equipo directivo?
¿Por qué creen ustedes que es mucho más importante de lo que parece el estudio sobre la farmacia que acaba de elaborar el Instituto Choiseul?
¿Qué gran conocedor del sector acertó de pleno al dar valor a dicho estudio y a su autor?
¿Qué alto cargo del Ministerio de Sanidad está aprovechando el mes de julio para trastear por el sector y celebrar numerosas reuniones extraoficiales?
Aunque el verano avanza a golpe de algorritmazo, de visado hospitalario y de equivalencias arbitrarias, los optimistas antropológicos confían en que el curso que arranca en septiembre traiga buenas nuevas al sector y en que la evolución de la economía proporcione oxígeno a las cuentas de resultados de las empresas que operan en él. Pero persisten los riesgos graves y agosto será determinante para conocer la evolución que seguirá el enfermo de aquí a dos años. En principio, iniciamos la senda de la recuperación, lo que constituye una razón de peso para recobrar ánimos y tener depositadas esperanzas. Casi todos los servicios de estudios de las principales entidades financieras y de los organismos internacionales, a excepción del FMI, cifran el principio de la salida de la crisis para el tercer trimestre. Está previsto que el PIB salga de su letanía y regrese a la senda positiva, primero de forma tímida y luego más intensamente a medida que pasen los meses. Otros factores que abonan el optimismo son el aire insuflado por Bruselas a los objetivos de déficit y la buena marcha de las subastas del tesoro, lo que provocaría que Economía no agote el presupuesto de más de 38.000 millones que tenía para el pago de intereses este año y disponga de más margen de maniobra para actuar. Al contar con más holgura para confeccionar las cuentas de 2013, y con el auxilio del nuevo plan de proveedores, las consejerías de Hacienda deberían levantar el pie del acelerador de la Sanidad, con la excepción, quizá, de Cataluña, Andalucía y Valencia, las más desviadas en la meta fijada. Los nubarrones persisten y podrían oscurecer las buenas perspectivas que se están dibujando en el horizonte.
El peligro más grave de este agosto es que se repita el susto de los pasados dos veranos y vuelva a producirse un nuevo punto de inflexión hacia el vacío. Las amenazas proceden otra vez de la prima de riesgo. Aunque España debería moverse en el entorno de los 250 puntos básicos por los fundamentales que mantiene su economía, la realidad es que ha vuelto a superar los 300 por culpa de la inestabilidad política portuguesa, el posible fin de los estímulos que se dibuja desde la Reserva Federal, la eterna crisis griega y la pasividad que mostrará Alemania hasta las elecciones. Eso, unido a una posible degradación de la deuda de los países periféricos, que podría producirse en cascada tras la rebaja de Italia, sumaría un cóctel explosivo de consecuencias funestas para la Sanidad. A mayor dificultad de financiación, menor credibilidad del país, mayor dificultad para acceder a los mercados, presupuestos públicos más restrictivos y nuevos ajustes. Los eslabones de la cadena confluirían hacia un nuevo golpe al sector del medicamento. Agosto puede ser clave en uno y otro sentido para la Sanidad, como bien saben en Economía.






































