Experimentó una intensa recuperación entre abril de 2009 y enero de 2010
Este valor cotiza actualmente un 25% por debajo de su máximo histórico
L. díaz
Madrid
La acción de Roche se mueve actualmente cerca del límite superior de su rango de variación del último año. Su comportamiento en este periodo ha venido dominado por una fase alcista, que se inició en abril del pasado año y que se ha prolongado hasta la primera mitad de enero, que le permitió acumular en ese periodo una rentabilidad cercana al 35 por ciento, muy por encima de la media del sector. Tras marcar entonces un máximo anual, inició una fase de movimiento lateral, sin una senda clara de evolución, y mostró cierta volatilidad, si bien logró mantener gran parte de la plusvalía acumulada en el último año.
Roche cerró el ejercicio 2009 con un crecimiento de las ventas de su división de farmacia del 11 por ciento, mientras que su división de diagnóstico lo hizo a un ritmo del 9 por ciento, en ambos casos por encima del crecimiento de sus mercados, lo que se tradujo en ganancia de cuota en ambos negocios. Por su parte, la división de farmacia generó unos ingresos de 39.000 millones de francos suizos (26.700 millones de euros), y aportó el 79 por ciento de los ingresos totales del grupo, mientras que la división de diagnóstico alcanzó una facturación de 10.100 millones de franco suizos (6.900 millones de euros).
Por mercados geográficos, las ventas farmacéuticas se generaron en un 38 por ciento en Estados Unidos, con un crecimiento del 5 por ciento. Europa occidental aportó el 28 por ciento de las ventas, al crecer un 12 por ciento. Japón, con un 12 por ciento del total, creció un 26 por ciento, mientras que el resto de mercados internacionales aportaron el restante 22 por ciento y experimentaron un incremento del 13 por ciento.
Por áreas terapéuticas, destacó la fortaleza que mostró el segmento de oncología, que aportó el 51 por ciento de las ventas de esta división y experimentó un crecimiento en el año del 8 por ciento. Por el lado negativo, cabría destacar la caída que experimentó el segmento de enfermedades inflamatorias, cuyas venta decrecieron en el interanual un 6 por ciento debido al vencimiento de la patente de CellCept en Estados Unidos, lo que originó un descenso de sus ventas del 22 por ciento, hasta los 1.600 millones de francos suizos (1.100 millones de euros).
En el apartado de I+D, cabe señalar que Roche cerró el ejercicio 2009 con diez proyectos de investigación, concernientes a nuevas moléculas, en fase III de ensayos clínicos, con lo que mantuvo la línea creciente en el desarrollo de nuevos fármacos seguida en los últimos años. Los actuales proyectos se concentran en cuatro áreas terapéuticas consideradas estratégicas: oncología, enfermedades inflamatorias y del metabolismo, y enfermedades del sistema nervioso central.
En relación con este ejercicio, cabe destacar un crecimiento de beneficio por acción, si se considera exclusivamente el negocio recurrente del grupo, del 20 por ciento. Como estimación para el año en curso, Roche maneja un crecimiento de las ventas (excluidas las procedentes de Tamiflu) entre un 5 y un 10 por ciento, mientras que el beneficio por acción mantendría tasas de crecimiento superiores al 10 por ciento.
Por otro lado, acerca de su previsible comportamiento en bolsa a corto y medio plazo, cabe esperar que tras la etapa actual de consolidación este valor vuelva a retomar la senda de crecimiento. Actualmente Roche se mueve a cierta distancia, un 25 por ciento por debajo, del máximo histórico que marcó a principios de 2007.
En su comportamiento debe influir positivamente la atención que presta este grupo a la remuneración de sus accionistas, donde destaca un crecimiento del dividendo en este último ejercicio del 20 por ciento: Roche repartió entre sus accionistas el 52,8 por ciento del beneficio obtenido.






































