| viernes, 26 de octubre de 2012 h |

El consejero director general del Grupo Ferrer y ya ex presidente de Farmaindustria, Jordi Ramentol, se despidió del cargo que ha ostentado durante los dos últimos años al frente de la patronal dando la bienvenida a Elvira Sanz, su sucesora. Al hacer balance, Ramentol calificó este tiempo como especialmente “intenso” para el sector, dadas las dificultades económicas por las que atraviesa la Administración.

Esas dificultades han sido claves para la adopción de una serie de medidas coyunturales, que se han traducido en una reducción sustancial de los precios de los medicamentos y la sucesiva modificación de los sistemas para el establecimiento de los mismos, el impulso de los genéricos, el retraso en la aprobación de novedades terapéuticas, por presentar estos costes más altos que los fármacos que pierden la patente y ya, en última instancia, la modificación de un copago que está teniendo un efecto difícilmente previsible con anterioridad sobre la demanda de la prestación farmacéutica.

Y ha sido esa acumulación de medidas contra los intereses de la industria farmacéutica innovadora la que ha hecho que Ramentol insistiera en la necesidad de establecer un canal de diálogo fluido con la Administración (pero no solo con ella ya que logró un pacto impensable con Aeseg además del CGCOF y Fedifar), de cara a la implantación de un marco estable para la industria. “Necesitamos certidumbre porque la actividad de nuestras empresas se desarrolla a largo plazo”, reiteró en muchas ocasiones el hasta la semana pasada presidente de la patronal de la industria innovadora.

Precisamente, un mes antes de su llegada a la presidencia de Farmaindustria, se empezó a fraguar un nuevo pacto con la administración. Era septiembre de 2010, pocos meses después de los dos primeros RDL, el 4/2010 y el 8/2010, El entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero convocó a la industria farmacéutica a una reunión (ver EG núm. 487) en la que ofreció un horizonte estable y sin nuevas medidas de control del gasto. Eran también los últimos días de Trinidad Jiménez como ministra de Sanidad antes de dar el salto al Ministerio de Exteriores y ceder la cartera sanitaria a Leire Pajín. Eso sucedería el 20 de octubre de 2010. Seis días después, Ramentol fue designado presidente de Farmaindustria en sustitución de Jesús Acebillo.

Durante los meses siguientes, la oferta de Zapatero parecía tener futuro. Se iniciaron conversaciones con distintos ministerios para impulsar lo que mejor sabe hacer la industria farmacéutica: empleo de calidad, investigación e inversión productiva. No fue suficiente. A finales de julio de 2011, de nuevo se anunciaron medidas de control del gasto en medicamentos que harían romper definitivamente ese acuerdo. Se había aprobado el RDL 9/2011. Otra decepción, al estilo del fin al ‘entendimiento’ que inició Farmaindustria con Bernat Soria unos años antes.

No obstante, ahora la situación es distinta. O debería serlo. Así al menos lo ve la presidenta actual de la patronal, que seguirá insistiendo en la posibilidad de un acuerdo. “Ahora no hay excusas. El gasto farmacéutico ya está controlado. A partir de aquí hay que generar país y generar futuro”, señaló Sanz.

En este sentido, incluso el director general de la patronal, Humberto Arnés ha avanzado algunas cuestiones que la industria estaría dispuesta a pactar. Es por ejemplo un tope máximo a la evolución del gasto en medicamentos en función de la evolución del PIB. Algo que permitiría la nueva redacción de la Ley de Garantías, a través de los mecanismos de retorno del artículo 89 bis apartado 3 y que ya fue la base de un histórico acuerdo entre Farmaindustria y Sanidad en octubre de 2001. Un pacto que firmó Acebillo, como presidente de la patronal con Celia Villalobos, ministra de Sanidad entonces.

Preocupado por los impagos

Otra de las preocupaciones que ha perseguido a Ramentol durante este último tiempo ha sido la de los impagos. En este punto, se puede achacar a la tenacidad del ya ex presidente la exigencia del plan de pago a proveedores, con el que muchas comunidades saldaron la deuda acumulada con la industria (más de 6.000 millones de euros) hasta 31 de diciembre de 2011.

Sin embargo, el problema de la deuda sigue presente, con regiones que no han pagado ni una sola factura en 2012. Esa es quizá la mayor preocupación con la que Ramentol abandona el cargo, aunque en su despedida aludió a las buenas sensaciones extraídas de sus encuentros con las autoridades, que parecen “comprometidas” con la solución del problema.