José Luis Rodríguez Dacal acostumbra a dar pasos al frente cuando ‘pintan bastos’. En orden cronológico, lo hizo en 2013 cuando renovó como presidente de la patronal farmacéutica gallega Fefga “casi por obligación” ante la ausencia de candidatos, para evitar así su disolución. Y lo ha vuelto a hacer el 29 de marzo, asumiendo la presidencia de la patronal nacional FEFE tras la dimisión de Fernando Redondo hasta el final de esta legislatura: diciembre de 2017.
Pregunta. Enhorabuena. Su antecesor anunció en diciembre su intención de dimitir, si bien permanecía en el cargo hasta solventar problemas internos (impagos de cuotas por asociaciones integradas). Dado que el relevo ya es oficial, ¿entiendo que dichos problemas están solucionados?
Respuesta. Sí, afortunadamente. En la última junta directiva se aprobó un compromiso de esas asociaciones que no estaban al día en sus obligaciones.
P. ¿Con qué expectativas accede a su nueva responsabilidad?
R. Por encima de todo, generar un movimiento empresarial farmacéutico fuerte. Propiciar el acercamiento con otras empresariales, y optimizar las relaciones con otras entidades sectoriales, como Consejo General, colegios…
P. En esa primera vía, FEFE ha tendido la mano a una integración con la madrileña Adefarma, quien paree recoger el guante. ¿Algún avance?
R. Hemos tenido contactos “serios” no solo con Adefarma, sino también con la patronal catalana o la cántabra. No hay avances concretos, pero si receptividad. Si conseguimos reunificar FEFE, será una gran noticia para la farmacia.
P. Es el propio sector el que reclama “unidad” al asociacionismo farmacéutico nacional. ¿Es ese el objetivo que persiguen estos movimientos?
R. Lógicamente. A todos los niveles, más aún en este sector, la unidad hace la fuerza. Hay que ser sinceros: no podemos ir cada uno por su lado. Si no admitimos unos postulados mínimos de coherencia, quedamos en manos de la Administración. Divididos es más difícil llevar a puerto cualquier negociación.
P. Asumen entonces que parte de la pérdida de protagonismo de las patronales es consecuencia de esa desunión interpatronales?
R. Sí, debemos entonar el mea culpa. No es cuestión de culpar a Fefe, Adefarma, Fefac, etc… Lo único que tengo claro es que la perjudicada de todo esto ha sido la profesión.
P. En esa pérdida de protagonismo, ¿también repercute cierto recelo —ley en mano, no obstante— de los colegios a que las patronales sean voz y parte en las negociaciones de conciertos?
R. Puede ser que si en las negociaciones de los conciertos de prestaciones interviniesen las patronales, las mismas serían más exigentes. No podemos olvidar que ya existe una sentencia del Tribunal Constitucional que rompía la exclusividad de los colegios respecto a los conciertos con las Administraciones.
P. FEFE harecurrido algunos acuerdos Administración-COF, como el decreto que regula el servicio de SPD en Aragón.
R. Lo hemos recurrido porque ambas partes han acordado exigir una acreditación previa para prestar este servicio. En FEFE tenemos claro que el título de Farmacia ya habilita para ejercer. ¿Quién puede entender que el título en Farmacia habilite para preparar fórmulas magistrales y en cambio se requiera una acreditación para repartir dosis industrializadas en compartimentos?
P. Entiendo que allá donde ocurra algo similar como en Aragón —exigir acreditación adicional para ofrecer servicios como el SPD—, ¿FEFE lo llevará a los tribunales?
R. No le quepa la menor duda. Evidentemente, primero intentaremos negociar y hablar. Pero donde no nos quede más remedio, lo haremos. No estamos en contra de cualificarnos, pero sí de que una acreditación sea condición sine qua non para prestar tal servicio. O bien que otros compañeros con nuestra propia titulación sean los que consideren si estamos capacitados (en alusión a la acreditación por sociedades científicas).
P. Ahora bien, también es cierto que FEFE ha sacado ‘las uñas’ cuando desde una sociedad científica se ha realizado alguna propuesta de índole, directa o indirectamente, económica.
R. En una carta, nuestro presidente saliente, Fernando Redondo, ya ha dejado claro el malestar porque sociedades invadan campos que no son suyos.
P. El 1 de julio debe estar constituida la mesa negociadora del nuevo (XXV) convenio colectivo a partir de 2017. ¿Hay líneas rojas de partida?
R. No, en principio. Ahora bien, tendremos que definir hasta donde podemos ‘llegar’. En estos momentos, la farmacia no está para muchas alegrías y nunca esperábamos que hubiese tantas farmacias VEC. Hay que ser sinceros y reconocer que quizá en los últimos tiempos las Administraciones han abierto muchas farmacias sin sentido. Pero una vez ya abiertas, esas farmacias deben permitir a su titular que pueda subsistir.
P. ¿Un incremento salarial del 6,5 por ciento para el próximo trienio, como así resolvió el arbitraje para 2014-2016, sería asumible?
R. No, sería totalmente inasumible en la situación económica que vive la farmacia. Los visos de mejora son muy inestables. Cuando parece que un mes repunta, al siguiente desciende.
P. ¿Cabe esperar ‘sensabilidad’ por parte del bando sindical?
R. Yo imagino que, a tenor de cómo acabó el anterior convenio (resuelto en arbitraje), tampoco pedirán disparates. Espero que ambas partes vayamos a la mesa con posturas razonables.
P. Y evitar un nuevo arbitraje, ¿no?
R. Aunque el laudo suele tener unos resultados equitativos, para los que participamos en esa negociación no dejó de ser un fracaso acabar en el arbitraje. Como decimos en Galicia, “es mejor un mal acuerdo que un buen pleito”.
No aceptamos que compañeros con la misma titulación indiquen si estamos capacitados para prestar un servicio”
Actualmente, un nuevo incremento salarial del 6,5% para el próximo trienio sería inasumible para la botica”






































