Santiago de Quiroga
Presidente Editor de EG
| viernes, 27 de noviembre de 2015 h |

Como observador del debate político sanitario mi conclusión es que se cuenta con buenas propuestas, muchas de las cuales se pueden ahora encontrar en el informe de Fundamed “Análisis de la Inversión Pública para Sanidad en España”. Sin embargo, ahora faltan los recursos económicos, y en la manera de obtenerlos es donde aparecen lagunas, dudas y alguna contradicción. José Ignacio Echániz (secretario de Sanidad y Asuntos Sociales del PP) hace un buen discurso de las razones que han llevado a acometer, no sólo el RD 16/2012, sino los ajustes presupuestarios que tuvieron en la sanidad uno de sus mayores fuentes de ahorro, que no la única. Ahora la pregunta es si el contexto económico va a determinar la suficiencia financiera para 2016 en adelante. O dicho de otra forma ¿para que la Sanidad tenga la suficiencia financiera que todos reclaman, requiere (según el PP) de un entorno económico de bonanza? Y parece que la respuesta es que que sí. Mientras la economía mejora, lentamente, la sanidad debe hacer frente a unos servicios universales, gratuitos y amplios, tanto asistenciales como terapéuticos, que no entienden del contexto económico; las enfermedades y las necesidades, si cabe, se incrementan en época de crisis, como todos sabemos. No parece quedar claro, pues, que el PP piense en presupuestar la suficiencia financiera que reclama el sector, y que hace que los consejeros de sanidad de uno y otro partido, gasten más de lo que presupuestan, cada año, desde las transferencias sanitarias.

Por parte del Partido Socialista, el portavoz de sanidad y candidato al Senado por Granada, Pepe Martínez Olmos, no está de acuerdo con esa realidad de que las cuentas sanitarias dependan del entorno económico, pero apunta como soluciones la lucha contra el fraude: hasta 60.000 millones que podrían aflorar. Mucho dinero, pero que no puede incluirse en ningún presupuesto. Por contra, Martínez Olmos sí concreta necesidades financieras que el PSOE tiene en su programa electoral: alcanzar el 7% del PIB en Sanidad al final de la legislatura. Una buena idea que le falta aún el cómo. En 2016, el gasto público sanitario en España será el 5,3% del PIB. Las constantes vitales estarán bajo mínimos y se tocará el fondo.

Los dos partidos emergentes van a quedarse como emergentes en Sanidad, a juzgar no sólo por las encuestas, sino porque no responden a las preguntas. La ausencia del número dos al Congreso de los diputados por Madrid, Francisco de la Torre, propició que se echara abajo la propuesta de una nueva fiscalidad para las CC.AA. que dote de más recursos sanitarios: Echániz afirmó que las propuestas de C’s no son nuevas y ya se hacen, pero no había réplica posible. C’s y Podemos, a estas alturas del debate sanitario, me dan la misma sensación: no llegan a los debates nacionales a los que el PP y el PSOE acuden con los deberes hechos. Si siguen así, tendrán una oportunidad muy buena de entrenarse durante 4 años de legislatura en la oposición, y formar a sus cuadros. O bien tirar de los portavoces autonómicos, mucho más comprometidos a juzgar por sus apariciones. En sanidad, el debate PP-PSOE es lo que está siendo el eje de la campaña, hasta ahora.

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