Alberto Cornejo Madrid | viernes, 11 de septiembre de 2015 h |

Pregunta. Cuando concertamos esta entrevista, me avisaste que vivías “sin tiempo”. ¿Cómo se lleva eso en alguien obligado a ser ‘paciente’?

Respuesta. Precisamente vivo sin tiempo porque me gusta ayudar a los demás y, en especial, trabajar por los que son pacientes como yo. Me arrastra la solidaridad, no puedo evitarlo. Quizá se deba a que no olvido que he podido alargar mi vida gracias a un gesto solidario de una tercera persona que donó un órgano.

P. Diagnóstico: filantropía “por contagio”. Ahora bien, ¡bendita patología!

R. Estoy de acuerdo. Frente a ‘patologías’ así, esperemos que nunca existan tratamientos. Y cuanto más se propague, mejor para la sociedad.

P. Por desgracia, en muchas administraciones sanitarias parecen estar ‘inmunizados’ contra ella, ¿no?

R. Absolutamente. No hay rastro. La filantropía no liga bien con la economía. Aunque hay excepciones, los que administran la sanidad solo miran números. No piensan en el paciente.

P. Pues alguien debería decirles que, al igual que todos llevamos un niño dentro, también un potencial paciente.

R. Así es. Nadie se salvará de ser paciente a lo largo de su vida. Quien no lo sepa, debería saberlo. Pero aquellos que toman las decisiones en el ámbito sanitario no suelen tener en cuenta que también puede pasarle a ellos.

P. En lo profesional, llevas el ‘bastón de mando’ de la AGP. En lo personal, el bastón también es protagonista, como parte de tu ‘kit’ de senderista.

R. Siempre que puedo intento disfrutar de la naturaleza, de su belleza. Además de la satisfacción visual y la práctica de ejercicio, el senderismo propicia momentos extraordinarios para conversar con tus compañeros de ruta.

P. Sometamos a examen el refranero español. “Más vale camino viejo que sendero nuevo”, dicen.

R. Personalmente, no lo aplico. No me gusta los recorridos de ida y vuelta, ni volver por donde ya he pasado.

P. Como senderista, sabrás recordarnos la importancia de escoger siempre el camino correcto, ¿verdad?

P. Sí, aunque cuando hago senderismo prefiero seguir el camino que me marquen. Eso sí, doy por hecho que el camino señalado será el correcto.

P. Hablando de “caminos correctos”, y con tu conocimento ‘obligado’ de causa… En el abordaje de la hepatitis C, ¿el Plan Nacional lo es?

R. Diría que sí. La ruta escogida es buena, aunque sigue habiendo zarzas y piedras en el camino que se sortean con dificultad, casi siempre con forma de confrontaciones políticas.

P. A lo que se añade esa pesada ‘mochila’ que es la falta de financiación, ¿no?

R. También. Al final siempre acabamos hablando de la financiación. Aunque las cuestiones económicas no es cosa de los pacientes, es evidente que nos preocupa.

P. Por cierto, ¿alguna vez has tenido que tirar por la calle del medio?

P. Muchas veces. Casi siempre hay que acabar tirando por la calle del medio. En la vida, es muy difícil ir por el camino exacto que uno desea. Hay que adaptarse. Igual ocurre con el senderismo; debes ser consciente de que si tu compañero de viaje no puede seguir tu ritmo, hay que buscar otra vía.

P. Si algún día me diese por copiarte la afición, ¿cuál me recomiendas?

R. El sendero GR-92, que bordea la Costa Brava hasta Francia. Se puede completar de forma cómoda en varias etapas y tiene unas vistas espectaculares.

Antonio Bernal (Barcelona, 1958) preside de la Alianza General de Pacientes (AGP) y de la Federación Nacional de Enfermos y Transplantados Hepáticos (Fneth). Desde estos cargos sabe —y predica— que los recortes o la inequidad del SNS son peligrosos ‘caminos’ que no llevan a ninguna parte. Por eso opta por la ruta contraria, la de la accesibilidad, la dotación de recursos…