María Teresa Tejerina, catedrática de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), explicó a EG que, al dedicar cada comunidad una cantidad diferente a Sanidad, pueden generarse inequidades en el acceso a medicamentos biológicos y biosimilares.
Pregunta. ¿Por qué apoyó el Manifiesto por la seguridad del paciente en los tratamientos biológicos de la Alianza General de Pacientes (AGP)?
Respuesta. La AGP se puso en contacto con nosotros y nos manifestó sus inquietudes con respecto a la llegada de los nuevos medicamentos biosimilares, que son completamente complejos. Entendimos que podíamos aportar algo en definir cómo son los biológicos de referencia y qué es un biosimilar. El documento era oportuno porque había una gran inquietud y deja claro que el paciente y su mejor tratamiento es lo que tenemos que tener en mente.
P. ¿Qué dificultades puede acarrear la convivencia de biológicos y biosimilares?
R. Si se cumple la legislación vigente que solo permite la sustitución o el intercambio de determinados medicamentos —entre ellos los biológicos— por el médico, no tiene que producirse ningún problema. El médico tratará al paciente con el biológico o biosimilar que crea más adecuado, en función de sus circunstancias. Un biológico hay que evaluarlo al cabo de un tiempo importante para ver el número de episodios que tienen los pacientes a lo largo del año, entonces, si se cumple la legislación y se respeta la libertad de prescripción y el consenso entre médico y paciente, no tiene que producirse ningún problema.
P. ¿Cómo debe ser la farmacovigilancia a la que estén sometidos estos medicamentos?
R. Estrecha y estricta, tanto en los biológicos como en los biosimilares, aunque es cierto que los primeros llevan muchos años en el mercado, lo significa que ya han demostrado su efectividad y sus efectos secundarios, y eso no pasa con los biosimilares, que se están aprobando con un número muy pequeño de pacientes en los que han sido utilizados. Este control solo se puede hacer prescribiendo por marca, no por principio activo, como prevé la legislación, porque si sabemos qué medicamento exactamente estamos dando al paciente, podremos saber si efectivamente es eficaz y si tiene efectos secundarios o no.
P. ¿La seguridad está garantizada?
R. Si es el médico el que llega a una prescripción con su saber entender y sus conocimientos, creo que la seguridad del paciente está absolutamente garantizada, siempre que se cumpla la legislación, que está bien establecida.
P. ¿Considera que existe riesgo de que aumenten las inequidades entre comunidades autónomas?
R. No me cabe la menor duda, el riesgo existe en un sistema economicista en el que cada comunidad dedica al paciente una cantidad bien diferente de sus presupuestos. Puede haber inequidad porque los biosimilares son mucho más baratos que el biológico de referencia. Por tanto, las comunidades que dedican menos dinero, probablemente vayan directamente a los biosimilares y las que más, utilicen también los biológicos. Si llegamos a que se establezcan precios de referencia, que es hacia lo que parece que vamos, los dos costarán lo mismo y será el médico el que decida cuál es el más adecuado para su paciente, pero mientras uno sea más barato y otro más caro, se presta mucho a la inequidad.






































