Alberto Cornejo Madrid | viernes, 09 de enero de 2015 h |

Pregunta. Probemos si eres coruñés ‘de pro’. Si en adelante te permito mostrar retranca y morriña, pero no contestar ‘a la gallega’, ¿aceptas?

Respuesta. Depende…

P. Una vez confirmado, empezamos. Tu progresión en el COF de La Coruña es fiel a tu afición: la arquitectura. De peón has pasado a jefe de proyecto.

P. Puede verse así. Durante los cuatro años que estuve en la secretaría se fueron construyendo los cimientos de lo que hoy es el colegio.

P. ¿En qué podemos notar el sello personal del arquitecto Castro?

R. Mi proyecto al frente del colegio se inició hace poco tiempo, y se podría decir que parte de él se encuentra aún sobre plano. Me estoy centrando en ‘captar’ para esta obra común a los farmacéuticos coruñeses jóvenes y profesionales no ligados al ámbito de la botica.

P. En el avance de la farmacia gallega, ¿más importante presentar buenos proyectos que el posterior pico y pala?

R. Las negociaciones con la Administración se asemejan más a una comunidad de vecinos que sabe que tiene que hacer obras pero no hay forma de ponerse de acuerdo, por lo que el objetivo al final siempre es buscar un punto común.

P. Wikipedia atribuye a Galicia el origen del ‘feísmo’. ¿Algo que decir?

R. Es cierto que la gran dispersión poblacional existente en Galicia ha provocado en las últimas décadas que cada cual construyera su casa como quería… O como podía. Eso implica sin proyecto y sin jefe de obra, dando como resultado acumulaciones de ladrillos, sin más. Si hemos creado el concepto habrá que intentar desterrarlo de nuestro paisaje.

P. Ya que estamos, por el derecho a réplica y por si vamos por allí, haznos alguna recomendación del pipeline arquitectónico coruñés.

R. Más allá de la Catedral de Santiago de Compostela o de la Torre de Hércules, recomiendo la Galería de la Marina en La Coruña, donde también se encuentra nuestra sede, que acaba de ser renovada y el resultado es espectacular.

P. Si es la farmacia española la que renovar, ¿obra nueva o solo reformas?

R. Bastaría simplemente con reestructurar y aprovechar óptimamente los espacios y posibilidades que ya existen. Nuestros gestores deben saber que un espacio para oficinas debe dedicarse a oficinas y no viviendas, o viceversa.

P. A ti, como boticario, ¿no te dan envidia los arquitectos? Raro es el presupuesto inicial de un proyecto público que no se acaba ampliando…

R. En parte sí, porque con nosotros eso no ocurre, aunque sepamos de partida que el presupuesto asignado es irreal. Es más, en lo nuestro, hacemos a la vez de arquitectos, aparejadores y jefe de obras, con el ahorro que eso supone.

Ya que a Héctor Castro (La Coruña, 1977) le apasiona la arquitectura, le subimos a la azotea de la sede del Consejo General para divisar el skyline de Madrid, donde viaja con frecuencia desde que en abril de 2014 es presidente del Colegio de Farmacéuticos de La Coruña. Precisamente, viajar es su otra afición, con la cual ‘alimenta’ la primera y a veces solo con el fin único de ver un edificio concreto, como ocurrió con la fábrica de Vitra en Basilea (Suiza). Ya en destino, la ‘deformación profesional’ hace que se interese también por el modelo farmacéutico y fotografíe boticas. “Luego paso informes a Carmen Peña, ahora que preside la Federación Internacional”, bromea. Si tiene que asemejar la época que vive la farmacia a un estilo arquitectónico, Castro no duda: el high tech. “Las nuevas tecnologías han llegado a la botica para quedarse”, dice.