Francisco rosa Madrid | viernes, 05 de julio de 2013 h |

El director general de la patronal europea de la industria farmacéutica (Efpia), Richard Bergström, ha hablado con EG para analizar la situación que vive el sector en Europa. Bergström apunta la necesidad de que los gobiernos europeos comiencen a valorar adecuadamente la innovación que hacen las compañías.

Pregunta. ¿Cómo definiría la situación de la industria farmacéutica europea?

Respuesta. Como ha ocurrido en otros sectores, hemos sufrido el impacto de la crisis. Hemos visto cómo se han recortado los precios de los medicamentos por un valor cercano a los 9.000 millones euros y cómo han sido despedidos unos 20.000 empleados en los últimos tres años. A pesar de ello, la industria farmacéutica sigue siendo uno de los sectores industriales más potentes de Europa, con unos 700.000 empleos directos.

P. Tras años de presión sobre los precios y retrasos en los pagos, ¿qué incentivos encuentra la industria para mantenerse en Europa?

R. Aquí tenemos la capacidad humana, tecnológica y a nivel de equipamientos para liderar el sector de la investigación en ciencias de la vida. Solo hay que incentivar la inversión en I+D para retener a la industria y a los científicos en nuestros países. La mejor forma de hacerlo es garantizar el acceso de los pacientes a la innovación. De esa forma se estarían enviando las señales correctas para que las compañías mantuvieran su actividad investigadora en el continente europeo.

P. ¿Es en los países del Sur de Europa donde más problemas encuentran?

R. Los países del Sur han tenido que implementar duros programas de austeridad y cada vez que se ven obligados a ahorrar acostumbran a detectar ineficiencias en el gasto farmacéutico. Como consecuencia, implementan medidas que afectan a las condiciones de precio y reembolso de los fármacos, a lo que hay que sumar las medidas adicionales que toman las regiones para limitar el acceso. Estas políticas tienen una repercusión internacional por los precios de referencia. Asimismo, en algunos países se dan retrasos en el pago a los proveedores. La deuda asciende a los 10.000 millones de euros.

P. Algunos países europeos achacan sus medidas a los precios altos. ¿Qué opinan sobre esto?

R. Últimamente, los precios tienen que reflejar el valor que aportan los medicamentos, la capacidad de los pagadores y el contexto en el que se usan dichos fármacos. Actualmente, los precios de referencia a nivel internacional pueden actuar en contra de estos objetivos. Si todas estas cuestiones no están reflejadas en los precios no se podrá garantizar un acceso equitativo a la innovación.

P. Ante tanta presión, muchas compañías optan por implantarse en otros países, principalmente en los emergentes, ¿no es así?

R. Es normal que la industria, no solo la nuestra, vea beneficios sobre todo a la hora de fabricar en países emergentes, aunque para ello es preciso estar vigilantes para garantizar que se mantienen las buenas prácticas.

P. ¿Qué pide la industria para seguir invirtiendo en Europa?

R. Es muy importante elaborar estrategias para encontrar el equilibrio entre la austeridad y el acceso a la innovación. La industria necesita un marco regulatorio en el que se reconozca el valor de la innovación, que sea estable y predecible, sobre todo en cuestión de precio, financiación y acceso.

P. ¿Creen ustedes que esto será posible cuando la economía se recupere o piensan que la presión sobre los beneficios de la industria continuarán?

R. La única forma que tenemos de seguir haciendo I+D y de generar innovación es si recibimos algún tipo de beneficio. Los beneficios van paralelos al riesgo que corremos cada vez que iniciamos una nueva investigación para desarrollar un nuevo medicamento, el cual solemos asumir en solitario.

P. ¿Cuál es su opinión sobre los acuerdos de riesgo compartido?

R. Pensamos que pueden ayudar a garantizar el reembolso de algunos medicamentos. Es una opción que puede ser positiva en el difícil escenario en el que nos encontramos.

P. ¿Y qué hay del tema de la falsificación? ¿Están satisfechos con las medidas aprobadas?

R. La falsificación de medicamentos es uno de los principales problemas para la salud pública global. La nueva directiva ayudará a hacerle frente. Asimismo, hay iniciativas en marcha como el European Stakeholder Model que van en la mismo línea. Hemos asistido además a la implicación de la Interpol y a un clima de cooperación internacional para solucionar este problema. Caminamos en buena dirección.

P. También hay una corriente en favor de aumentar la transparencia en cuanto a los resultados de los ensayos clínicos. ¿Cómo lo ven?

R. El llamamiento está justificado y la industria así lo ha reconocido. No hay dudas de que hay que compartir datos si los que se benefician son los pacientes. En la actualidad estamos trabajando en nuestro compromiso de proveer a los investigadores con los datos que ellos necesitan y en un mecanismo responsable para compartir esos datos. Pero es preciso también que se proteja la información comercialmente sensible, es decir, la que puede ser usada de forma desleal por una compañía competidora.

Pregunta. ¿Qué opinión le merece, en concreto, la situación vive la industria en España?

Respuesta. España acumula cuatro reales decretos-ley en los últimos tres años, que han causado una reducción del gasto en medicamentos que no tiene precedentes. Se podría concluir que la aportación de la industria farmacéutica a la sostenibilidad del sistema sanitario español ha sido enorme y no encuentra parangón en el resto de Estados miembros.

P. En cambio, el gasto sigue en caída libre.

R. Creemos firmemente que el gasto está controlado, por lo que ahora se hace necesario eliminar las barreras al acceso, sobre todo a nivel regional, de modo que se garantice la equidad en todo el territorio.

P. Algunas regiones han decidido establecer equivalencias terapéuticas de forma unilateral, ¿qué opinión les merece?

R. Pensamos que las equivalencias deben establecerse de forma centralizada y atendiendo a criterios estrictamente técnicos y científicos por parte de la agencia correspondiente. En Italia los tribunales han acabado actuando en contra de medidas regionales similares.

P. ¿Confían en que la situación mejore para la industria en nuestro país?

R. Somos conocedores del buen nivel de entendimiento al que han llegado Farmaindustria y el Ministerio de Sanidad. Eso es algo muy positivo.