Los profesionales sanitarios especializados en el tratamiento de la diabetes y asociaciones de pacientes de la Comunidad Valenciana mostraron su rechazo unánime a la decisión del Ministerio de Sanidad de incluir las tiras reactivas para la determinación de glucosa en sangre en la central de compras ya que limitará el acceso a los sistemas de medición más apropiados para cada paciente. Así lo aseguraron en un debate bajo el título “Modelos de acceso a la prestación sanitaria de determinación de glucosa”, organizado por la Fundación de Ciencias del Medicamento y Productos Sanitarios (Fundamed), el presidente de la Alianza General de Pacientes, Alejandro Toledo; la responsable de la Asociación de Diabéticos de Castellón, María Teresa Marí; sus homólogas de la Asociación Valenciana de Diabetes, María del Toro y Arantxa Cervera; así como Juan Girbés, Presidente de la Sociedad Valenciana de Endocrino y Diabetes y jefe de servicio del Hospital Arnau de Vilanova; y Javier Ampudia, adjunto del servicio de endocrinología del Hospital Clínico de Valencia.
La mayor crítica que, de forma unánime por los participantes, se realiza a esta medida es que limitará el acceso de los pacientes a las tiras y glucómetros que necesiten, puesto que se reducirá la oferta disponible dentro del SNS y, además, es previsible que muchas de las características e innovaciones que hoy en día presentan muchos de los dispositivos de medición, dejen de estar presentes en la oferta pública. “Con este criterio se está fomentando una involución de 50 años ya que se están tomando decisiones sin saber cuál es la función de las tiras, las cuales son vitales para tratar la diabetes”, censuró Marí. Con ella coincidió Girbés, para quien la compra centralizada de tiras reactivas es una “vuelta al pasado” que pone en jaque el disponer de glucómetros avanzados que no solo se limiten a medir el nivel de glucosa.
Por su parte, Ampudia dejó claro que el hecho de que se quieran reducir el número de opciones a la hora de prescribir las tiras como método para reducir el gasto. Esto “conlleva tratar a todos los enfermos de la misma manera, a pesar de que no todos son iguales”.
Según él, “hay glucómetros con unas determinadas prestaciones, que son muy importantes para llevar un control glucémico. Por lo tanto suprimir o cambiar a todos los pacientes algunos tipos de dispositivos supondría un retraso” con respecto a cómo se trabaja a día de hoy, añadió.
Otra de las cuestiones que rechazaron de la redacción de los pliegos del acuerdo marco es que está construido con el precio como criterio único. Este factor provocará, según explicaron, que las compañías opten a la licitación presentando el producto más económico, aunque sea el menos avanzado, algo que se presume como un ataque al derecho a la salud de los pacientes.
En este sentido, además del tiempo que llevará enseñar a cada paciente utilizar los nuevos dispositivos, las asociaciones de pacientes ven en esta medida un intento de llevar a la practica la política de “invertir menos hoy bajo el pretexto de la sostenibilidad para gastar más mañana”, denunció Toledo. Desde su punto de vista la centralización de compras no tiene en cuenta aspectos como la prevención y control de una enfermedad que representa el 12,8 por ciento del gasto sanitario en España.
Igualmente, la iniciativa planteará un escenario de cambio de glucómetro cada dos años, coincidiendo con cada nueva convocatoria de concurso, lo que dificultará el aprendizaje del nuevo aparato a las personas mayores que viven con diabetes. Cuando el paciente cambia de glucómetro “no lo hace por capricho, sino porque tiene unas nuevas prestaciones que le van ayudar en el tratamiento”. Estos dispositivos se ajustaban a las necesidades de los pacientes, pero ahora “lo que se propone desde el Ministerio es que los pacientes nos ajustemos a los glucómetros”, criticó durante su intervención del Toro.
En la misma línea se expresó Ampudia, que pese a ser consciente del difícil momento de la sanidad pública, aseguró que tras haberse ganado la confianza de los pacientes ahora “hay que explicarles que van a tener otro dispositivo que tiene menos prestaciones y esto pude tener consecuencias negativas en los tratamientos”. Además, los profesionales sanitarios que acudieron al debate advirtieron que con la nueva iniciativa se corre el riesgo de deteriorar la adherencia al tratamiento, ya que las características de los dispositivos actuales son muy variables y hay personas muy adaptadas a su funcionamiento.
Del mismo modo, según Ampudia, “cambiar los dispositivos supondría una carga adicional de trabajo para los profesionales y un retraso en la terapia” puesto que mucho de lo avanzado con los pacientes, los datos históricos registrados y otros avances logrados “se tiran”. Por estos motivos, todos los presentes coincidieron en rechazar el procedimiento tal y como está definido en la actualidad.
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No solo el modelo de tiras estuvo presente en el debate, también el número. La representante de la Asociación Valenciana de Diabetes, María del Toro, criticó el manual de acciones a la prestación sanitaria de determinación de glucosa fue otro de los aspectos muy criticados por las asociaciones de diabéticos, que mostraron su disconformidad con la aceptación por parte de los responsables sanitarios. “Parece muy difícil de entender que los profesionales de la sanidad acepten un manual que indica la prescripción de tres a seis tiras al día para un paciente insulinizado, porque los tratamientos son diferentes para cada paciente”, señaló.
Esta versión, sin embargo, encontró la respuesta del presidente de la Sociedad Valenciana de Endocrino y Diabetes, Juan Girbes, quien matizó que el sistema sanitario permite “dar ocho tiras en lugar de seis, lo único que el médico tiene que justificar ese aumento”.
Para el adjunto del servicio de endocrinología del Hospital Clínico, Javier Ampudia, el manual no deja de ser un ejercicio para enseñar a racionalizar el uso de tiras. Eso sí, admitió que hay algunos médicos que si se encuentran con una barrera informática dejan de prescribir ciertos productos o simplemente prescriben menos porque no se les ha explicado bien las cosas”.






































