José María Ordovás, director del Laboratorio de Nutrición y Genómica de la Universidad de Tufts (Boston) fue el encargado de ofrecer la conferencia inaugural del I Foro de Autocuidado bajo el título ‘Nutrición y Genética’, que contó con el patrocinio de Ferrer. Ordovás, pionero en el abordaje de la nutrigenética y nutrigenómica, dos conceptos diferentes pero que en su conjunto, apuntó durante su intervención que ambos “ayudan a saber cómo funcionan los alimentos, los nutrientes, y cómo el conocimiento del genoma puede contribuir a que cada uno recibamos o practiquemos la nutrición más adecuada para nuestra individualidad genética y para nuestra salud”.
En base estas dos áreas, Ordovás puso de manifiesto la necesidad de una personalización de la medicina a través de la genómica para conseguir una mejor prevención y terapia en los pacientes. Según él, aquí han jugado un papel fundamental las nuevas tecnologías, “pues, en los últimos años nos han permitido realizar avances sustanciosos en lo que se refiere a la genética”.
Esta personalización, tal y como señaló, “ayuda a clasificar a las personas por grupos genéticos para poder determinar cuál es el riego de enfermedades”. Sobre este particular, explicó como en los últimos años se ha descubierto que el 62 por ciento de los eventos cardiovasculares se producen en pacientes con riesgo leve o moderado, “de ahí la necesidad de estudiar su predisposición genética para evitar estos riesgos”.
En este sentido, este experto recordó que recientemente se ha descubierto la mutación de los microARN, unas moléculas que actúan regulando los genes, poniendo el freno para cuando no sirven dejen de funcionar. “Estas moléculas nos van a permitir medir el riesgo de enfermedades, detectar tumores y definir si son benignos o malignos e incluso cómo está funcionando la quimioterapia o cómo pueden beneficiar cierto tipo de alimentos a subgrupos de población”, manifestó.
Conocerse a sí mismo
Asimismo, durante su exposición también destacó la importancia del autocuidado, de que el paciente se conozca a sí mismo y actúe en consecuencia. De hecho, aseguró que la nutrigenética es parte de ese conocerse a sí mismo que proporciona los instrumentos para realizar un autocuidado más eficaz. Ahora bien, tal y como apostilló, ese autocuidado “no debe hacerse de manera individual y sin consejo ni soporte médico/nutricional”, sino que debe darse dentro del ámbito de los profesionales de la salud, sobre todo debido al estado en el que se encuentra todavía esta área”.
Por otro lado, y a modo de resumen, Ordovás afirmó que “un mayor conocimiento de la relación entre genética y nutrición y una mayor educación de los pacientes y profesionales ayudaría a realizar una prevención más eficaz, mejorando la salud, la vitalidad y la calidad de vida de los pacientes y de la población en general y con ello, una reducción de los costes en los sistemas sanitarios nacionales”.






































