Secretario general del IDIS viernes, 27 de junio de 2014 h
Acabamos de conocer la información referente al anteproyecto de reforma de nuestro sistema fiscal que entrará en vigor a partir del año que viene. Como no podía ser de otra forma, a partir de conocerse los datos la polémica está servida y no llueve a gusto de nadie. Desde el Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS) venimos reclamando desde nuestros inicios la promoción de una desgravación fiscal para los seguros individuales, porque entendemos que no hay mejor manera para descargar el sistema sanitario público que la promoción del gasto sanitario privado sobre todo cuando este se produce de manera voluntaria.
No hay mejor manera, ni manera más social, porque cada vez que alguien voluntariamente paga un seguro deja su sitio en la lista de espera a quien no puede elegir hacerlo. Así, desde IDIS no cesamos en repetir que el doble aseguramiento voluntario de los siete millones de personas que en este momento lo poseen es una bendición para el sistema público de salud. Pero hay que recordar que esta medida, que ya estuvo en vigor hasta 1998, no es por sí sola el Bálsamo de Fierabrás, sino que debe ir acompañada de otras iniciativas de índole estructural, de reforma en profundidad del sistema, de su catálogo de servicios, de su carácter sinérgico y complementario con el sistema privado de salud, de su interoperabilidad, de la profundización en las formas tradicionales de colaboración y en otras que puedan venir de la mano de la m-health.
Llegados a este punto, considero que ya no bastan con las palabras. Ha llegado la hora de los hechos, y estos han de tener su referente en un pacto por la Sanidad en el que participen todos los grupos de interés que la conforman, sin excepciones. Este sistema se ‘autoconsume’ y aunque se trate de buscar desesperadamente una solución que contente a todos, hay que aceptar que eso es imposible y que toda reforma estructural tiene un precio que hay que asumir.






































