Vivimos días de satisfacción y alegría. El Plan de Pago a Proveedores ha permitido a la Comunidad Valenciana pagar a las farmacias una deuda que arrastrábamos durante dos años. Pero cuando pase la resaca e intentemos reanudar nuestra actividad profesional nos vamos a encontrar con la dura realidad: nuestro contador no se encuentra a cero, sino a menos uno. Hemos sido de los primeros en sufrir los impagos y hemos sido los últimos en cobrar. El desgaste y los gastos financieros se han comido un mes de facturación que nadie nos va a reponer. En realidad las farmacias no estaban endeudadas cinco meses y medio (cuatro y medio que no nos pagaron en su día y un mes más de gastos e intereses).
En marzo de 2011 sufrimos el primer impago, junto con Murcia. A principios de ese verano se sumó Castilla-La Mancha. En la Comunidad Valenciana nos engañaron o nos dejamos engañar, nos dejaron fuera del plan de pagos a proveedores de 2011. Murcia y Castilla-La Mancha cobraron, pero aquí no se hizo nada. A partir de ahí, tres huelgas, manifestaciones, carteles, protestas… Y grandes silencios. El pago se debió al esfuerzo de los colegiados, ¡qué nadie personalice los logros, porque el esfuerzo ha sido de todos!
Cobramos los atrasos, pero quedan preguntas. ¿Por qué se nos dejó fuera del plan de pagos en 2011? ¿Por qué se consintió tan largo periodo de impagos? ¿Por qué no se consintió plantear seriamente el cobro de las recetas bajo presión, cuando otros lo hicieron y cobraron? Y, sobre todo, ¿hubiéramos cobrado el 20 de noviembre si Cataluña no hubiera amenazado con cobrar por los medicamentos a los pacientes? Preguntas sin respuesta. Hemos vivido años difíciles y oscuros. Nunca el COF de Valencia se había enfrentado a lo desconocido. Todo esto ha cambiado y hay que ser conscientes de ello.
Pagamos un precio muy alto por financiar a la Administración. En noviembre no cobramos octubre, lo cobraremos en diciembre y cuando se dice esto la experiencia nos dice que será a final de mes. Así que nos vamos a encontrar nuevamente con la situación de estar no a menos uno, sino a menos dos. El próximo año la Generalitat no tiene suficiente para cumplir sus presupuestos, y esta situación, con una farmacia tan empobrecida, va a ser la ruina de muchos. Hay que adelantarse a los acontecimientos y pedir garantías para crear un futuro.
En cuanto a la comisión bilateral entre el Estado y la Generalitat, las conclusiones son buenas, aunque oficialmente aún no las conocemos. Sabemos que han aceptado lo que el Tribunal Constitucional falló sobre el decreto de Navarra y lo que la modificación de la Ley de Garantías corrigió. Sobre lo que no sabemos nada es sobre el convenio marco que nos dejaría en situación de indefensión.
La farmacia valenciana vive una sensación agridulce: el enorme sacrificio hecho por los farmacéuticos nos ha permitido cobrar una deuda que la Generalitat no debía haber acumulado, pero la situación es de absoluta ruina y no podemos soportarla otra vez, que puede volver a repetirse. No nos dijeron la verdad y no podemos consentir que nos vuelvan a mentir.






































