Antonio Pérez es presidente de Cecofar | viernes, 20 de septiembre de 2013 h |

La farmacia española ha perdido en los últimos años rentabilidad hasta límites que ponen en peligro su viabilidad en muchos casos. Esta realidad ha hecho que la distribución cooperativa tome el testigo para ayudarla a superar la difícil situación. El modelo cooperativo tiene en su esencia el afán de servicio a sus socios, de ahí nacen los servicios añadidos y nuestra filosofía de Servicio Integral. Para las cooperativas más cercanas a la farmacia, como Cecofar, atender las demandas de sus socios se hace imprescindible.

Sin embargo, estos servicios también tienen un componente comercial puesto que de alguna manera aportan diferenciación. Por ello, debemos tener en cuenta que en un mercado tan regulado como el nuestro es muy difícil competir en precio, en cambio, sí es posible añadir valor a través de los servicios. Por otro lado, nuestro modelo de distribución cooperativa farmacéutica se guía por criterios equitativos y solidarios, consiguiendo así la igualdad en la prestación farmacéutica. Estos criterios se aplican de igual forma a los servicios añadidos favoreciendo que todas las farmacias puedan acceder a ellos y beneficiarse de su implantación.

La creación de los servicios añadidos a la pura distribución de medicamentos nació hace más de tres décadas, cubriendo en cada momento las necesidades que demandaba la farmacia para su progreso. En la actualidad se dividen en dos grandes grupos, los que se dirigen a una mejora de la labor profesional del farmacéutico y los que lo ayudan en la gestión empresarial de la farmacia.

Entre los primeros podemos citar los servicios de Formulación Magistral, Homeopatía, Ortopedia, Medicina Natural, Fitoterapia, Atención Farmacéutica… Entre los segundos se encuentran servicios informáticos, incluyendo unos potentes servicios web, sofisticados sistemas de compra, servicios financieros, formación en gestión… Como se ve, han estado más centrados en optimizar la gestión del producto que en la del paciente y cliente. Ahora, hay que encontrar las vías de recuperación de la rentabilidad perdida y para ello es obligado ayudar al farmacéutico a conocer a fondo a sus pacientes y clientes. En este sentido, hemos abierto dos rutas para el desarrollo de nuevos servicios. Por un lado la implantación de una cartera de servicios en la farmacia, haciendo evolucionar los servicios profesionales que ya existen hacia un modelo más avanzado donde prevalezca la especialización, por otro lado, con herramientas dinámicas, como plataformas de fidelización, que ayuden al farmacéutico a conocer qué necesitan sus pacientes y clientes en términos de salud.