El anteproyecto de Ley de Servicios y Colegios Profesionales ha de ser discutido en las Cortes y, aunque será aprobado, pueden producirse cambios hasta la aprobación definitiva de la ley. Por ahora, no ha cambiado nada. El texto deja a las farmacias como están y se descarta de momento la posibilidad de libre acceso a la propiedad por cualquier persona. Es decir, se respalda nuevamente la reserva a farmacéuticos de la titularidad, en contra de los textos inicialmente propuestos.
Si bien no se descarta ni se afirma nada al respecto, sí se ha previsto la creación de una Comisión de Reforma de las Profesiones, que podrá realizar informes con carácter preceptivo sobre las nuevas propuestas de ley de atribuciones relativas al acceso a actividades profesionales o profesiones y a la reserva de funciones conforme a los criterios y principios establecidos en esta ley. Asimismo, podrá analizar las reservas ya existentes realizando propuestas de modificación.
En resumen, la titularidad-propiedad se queda como está por el momento, pero puede que cambie algo según disponga la comisión. Esos cambios se orientan a la posible inclusión en el campo de las sociedades profesionales. Así, queda por ver, primero si se sigue esta vía y, en su caso, en qué condiciones de mayoría de capital, formalidades, poder y responsabilidades de cada tipo de socios.
También podría no ocurrir nada. Recordemos que, para que se produjera algún cambio significativo en el sector sería necesario o bien la existencia de una iniciativa legislativa que propusiera reformas al respecto o bien que la comisión detectara una necesidad de cambio y, en todo caso, en los estudios estaría necesariamente invitado el Ministerio de Sanidad, que ya se ha pronunciado al respecto.
Tengamos muy en cuenta, dada la confusión del sector cuando se tocan estos asuntos, que se habla exclusivamente de la posible separación entre propiedad y titularidad, no de libre apertura con menores requisitos de población o distancias. Así, si la vía que se toma finalmente es la de inclusión de las farmacias entre las sociedades profesionales, al margen de la polémica sobre la conveniencia o no de que entrara capital no profesional en la oficina de farmacia, también podrían destacarse algunas serias ventajas al sector.
Por un lado, se contaría con la pantalla de “responsabilidad limitada” que ofrecen las sociedades mercantiles, frente a la situación actual de responsabilidad con todos sus bienes presentes y futuros del farmacéutico. Desde un punto de vista tributario, y más en concreto en lo que se refiere al IVA, saldrían del recargo de equivalencia, no aplicable a sociedades, con lo que sus compras serían más baratas, logrando mejores márgenes. En cuanto a la tributación por las rentas obtenidas, y en tanto no se haga reparto de beneficios, la situación es más ventajosa para las sociedades que para las personas físicas, con carácter general, lo que facilita como mínimo, el contar con mayor elasticidad en la tesorería.
En definitiva, no se ha concretado ninguna modificación por el momento, pero los cambios que pueden intuirse han de considerarse más como una oportunidad que como una amenaza para el modelo mediterráneo de farmacia, que ha quedado respaldado una vez más.






































