Cuando se analiza la evolución del mercado farmacéutico en los últimos años se hace patente hasta qué punto las medidas de contención del gasto farmacéutico han afectado negativamente al crecimiento del sector. La aplicación del proyecto de la orden de precios de referencia recupera la herramienta que, hasta 2012, contribuyó a la reducción del gasto farmacéutico. Durante los últimos doce meses dicho factor se ha mantenido estable como resultado de la aplicación trimestral del modelo de precios menores. La combinación de los mismos con el precio de referencia permitirá aliviar, en parte, el incremento del gasto farmacéutico.
El motivo no está en cada uno de los mecanismos por separado, sino en su combinación. La aplicación de la orden de precio de referencia permite ampliar a nivel conjunto el precio menor definido a nivel agrupación, sin considerar que los costes de fabricación y distribución no son proporcionales al nivel mínimo de fijación del precio de referencia. La combinación de precios menores y de referencia, junto con las pérdidas de patente más recientes, multiplica por cuatro el factor precio observado en el último año.
Es cierto que el impacto se concentra en productos originales que pierden la patente y bajan el precio el 40 por ciento para igualarse al genérico. Productos originales que deberán absorber además el efecto de la introducción de opciones genéricas, que conseguirán una penetración por encima del 40 por ciento en los cuatro primeros meses, y que por tanto reducirán su valor muy por encima del impacto del precio de referencia. A estas alturas ambos efectos eran predecibles, solo era una cuestión de tiempo ver cómo se volvía a aplicar de nuevo el modelo.
Sorprende algo más el efecto de la aplicación de la orden en conjuntos antiguos, y el hecho de que la dimensión final del impacto no depende de la fijación de un determinado umbral, sino de las condiciones de definición del binomio conjunto/agrupación que lleva a situaciones un tanto inesperadas. Como ejemplo vemos conjuntos antiguos, como el ibuprofeno o el paracetamol, que aparecen en la lista del top-15 de los más afectados.






































