Francesco Sandulli es profesor asociado de Organización de Empresas de la UAM Los gobiernos de la UE están preocupados por la baja productividad de algunos sectores de servicios y achacan este problema a una regulación que impide la eficiencia de los mercados. Por ello, se promueve desde el Gobierno español la eliminación de barreras a la competencia en un conjunto de sectores de servicios, incluyendo dentro de estos sectores a la oficina de farmacia y la distribución minorista farmacéutica. El informe ‘El impacto del cambio de regulación sobre el acceso a la propiedad de las oficinas de farmacia’ realizado para FEFE alerta sobre los falsos presupuestos sobre los que se fundamentan algunos planteamientos y describe cómo en países como Islandia, Reino Unido, Irlanda, Noruega, Hungría, Suecia o incluso Estados Unidos se eliminaron las restricciones al acceso a la propiedad de la oficina de farmacia y no se obtuvieron los efectos deseados, además, se produjeron efectos colaterales negativos. El informe describe cómo la eliminación de las restricciones en el acceso de la propiedad de la oficina de farmacia no garantiza ni un menor gasto farmacéutico, ni una mayor competencia en precios, ni una mayor productividad. Por el contrario, en aquellos países con libre acceso a la propiedad de la oficina de farmacia se ha producido una concentración de la propiedad en pocos agentes, normalmente grandes grupos de distribución mayoristas europeos o americanos, ha generado un nuevo copago farmacéutico encubierto al aumentar el coste de acceso al servicio farmacéutico en entornos rurales o se ha reducido la calidad percibida por el ciudadano del servicio farmacéutico. En definitiva, la oficina de farmacia en un entorno sin restricciones en el acceso a la propiedad deja de ser un establecimiento sanitario cuya prioridad es la atención asistencial del paciente, para convertirse en un establecimiento comercial en el que es servicio farmacéutico se regirá por criterios estrictamente comerciales. Tal y como afirma la sentencia de 2009 del Tribunal de Justicia de la UE, aunque es siempre deseable que un sector esté sometido a las leyes del mercado, la distribución minorista de medicamentos tiene unas características especiales que pueden hacer que las leyes del mercado funcionen de forma incorrecta produciendo un impacto social muy negativo que los gobernantes deben tratar de evitar. | viernes, 10 de mayo de 2013 h |
Los gobiernos de la UE están preocupados por la baja productividad de algunos sectores de servicios y achacan este problema a una regulación que impide la eficiencia de los mercados. Por ello, se promueve desde el Gobierno español la eliminación de barreras a la competencia en un conjunto de sectores de servicios, incluyendo dentro de estos sectores a la oficina de farmacia y la distribución minorista farmacéutica. El informe ‘El impacto del cambio de regulación sobre el acceso a la propiedad de las oficinas de farmacia’ realizado para FEFE alerta sobre los falsos presupuestos sobre los que se fundamentan algunos planteamientos y describe cómo en países como Islandia, Reino Unido, Irlanda, Noruega, Hungría, Suecia o incluso Estados Unidos se eliminaron las restricciones al acceso a la propiedad de la oficina de farmacia y no se obtuvieron los efectos deseados, además, se produjeron efectos colaterales negativos.
El informe describe cómo la eliminación de las restricciones en el acceso de la propiedad de la oficina de farmacia no garantiza ni un menor gasto farmacéutico, ni una mayor competencia en precios, ni una mayor productividad. Por el contrario, en aquellos países con libre acceso a la propiedad de la oficina de farmacia se ha producido una concentración de la propiedad en pocos agentes, normalmente grandes grupos de distribución mayoristas europeos o americanos, ha generado un nuevo copago farmacéutico encubierto al aumentar el coste de acceso al servicio farmacéutico en entornos rurales o se ha reducido la calidad percibida por el ciudadano del servicio farmacéutico.
En definitiva, la oficina de farmacia en un entorno sin restricciones en el acceso a la propiedad deja de ser un establecimiento sanitario cuya prioridad es la atención asistencial del paciente, para convertirse en un establecimiento comercial en el que es servicio farmacéutico se regirá por criterios estrictamente comerciales. Tal y como afirma la sentencia de 2009 del Tribunal de Justicia de la UE, aunque es siempre deseable que un sector esté sometido a las leyes del mercado, la distribución minorista de medicamentos tiene unas características especiales que pueden hacer que las leyes del mercado funcionen de forma incorrecta produciendo un impacto social muy negativo que los gobernantes deben tratar de evitar.