El medicamento genérico brinda hoy a las administraciones sanitarias una de las herramientas más costo-eficientes en el control del gasto en medicamentos: más de 10.000 millones de euros de ahorro en los últimos diez años, que inciden de manera muy positiva en el impacto presupuestario de los recursos asignados a la Sanidad pública. No obstante y a pesar de ello, la cuota de genéricos alcanzada en España (35 por ciento en unidades) todavía queda lejos de la media alcanzada en los países del entorno europeo. Si, además, analizamos estas cuotas a nivel de las comunidades autónomas observamos que, tradicionalmente, se produce una amplia dispersión respecto a la media nacional. De este modo, por ejemplo, llaman la atención el 43 por ciento de Castilla León, el 41 del País Vasco o el 39 de Andalucía frente al 29 por ciento alcanzado en la Comunidad Valenciana y Canarias, o al 27 en la Murcia, cifras todas ellas muy alejadas de la media nacional.
¿Por qué se produce esta situación? Creemos que es debido al hecho de que frecuentemente se produce una diferencia en los criterios de interpretación y aplicación de las normas en las diferentes comunidades autónomas e incluso, como venimos observando últimamente, por la implementación de normativas unilaterales que algunas comunidades han decidido iniciar, como es el caso de las subastas andaluzas o los algoritmos de prescripción de la Comunidad Valenciana. Interpretaciones y medidas que, aun entendiendo el delicado momento económico, además de incurrir en posibles transgresiones de la legislación vigente, con frecuencia se vienen revelando como medidas de dudoso valor coste-eficiente para la administración sanitaria y el ciudadano.
Podemos estar de acuerdo en que los recursos económicos para cubrir las necesidades de nuestro sistema sanitario, en términos porcentuales del PIB, tradicionalmente han sido, y son, inferiores a los asignados como media en los países del entorno europeo y parece difícil que esta situación se revierta. Por ello, se hace necesario que todos los integrantes de la cadena sanitaria aúnen esfuerzos de manera coherente y coordinada para trabajar en la misma dirección para preservar el SNS y asegurar los recursos financieros suficientes para lograr mantener los estándares de calidad, equidad, cohesión y universalidad en un entorno de unidad de mercado y transparencia.






































