Presidente del COF de Badajoz viernes, 09 de mayo de 2014 h
La ley de Servicios y Colegios Profesionales aboca (creemos) su recta final, una vez que el Consejo de Estado dictaminó dicho texto el 27 de febrero. Son varias consideraciones, junto con otras observaciones, las que este órgano pone de manifiesto en su dictamen. A nuestro criterio, algunas son importantes, y confiamos queden acompasadas finalmente a los servicios que prestamos en los colegios en el texto final. Así, han debido corregirse la manera “excesiva”, como califica el Consejo de Estado, el régimen de intervención administrativa, que además considera potencialmente gravosa para la autonomía de la organización colegial. También deben quedar claro, en evitación de recursos posteriores, aspectos como la territorialidad, la tan beneficiosa colegiación universal, la delimitación correcta del ámbito público/privado que correspondan en exclusiva a según qué tipos de colegios y las cuotas colegiales.
El texto que finalmente se discuta y apruebe en las Cortes deberá, seguramente, hacer algunos ejercicios de funambulismo, ya que los servicios profesionales representan un 9 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), el 6 por ciento del empleo, y un porcentaje muy elevado, prácticamente 1/3, de todo el empleo universitario, siendo muy importante desde el punto de vista de exportación de bienes y servicios. Cumplir con Europa, como ha manifestado el ministro de Economía Luis de Guindos, quizá nos lleve a tener que hacer ahora algunos ajustes dentro de las economías de los colegios, pero emprender con este motivo una tarea modernizadora, de aggiornamento seguramente sea una oportunidad de buena visibilización social para unas instituciones que si bien han pasado en muchos casos (como el de los farmacéuticos) las efemérides de su centenario, son plenamente activas dentro del contexto social y de seguridad colectiva para las que fueron concebidas. “Vale quien sirve”, podía leerse en algunos textos clásicos, y el tiempo transcurrido no ha modificado la coherencia de este pensamiento. Solo lo verdaderamente importante permanece poco alterado, precisamente si es fiel a su espíritu inicial.






































