| viernes, 13 de julio de 2012 h |

En los doce años que llevamos de este siglo ha habido 23 bajadas de precio de los medicamentos. ¿Se acuerdan cuando el Omeprazol EFG se dispensaba a 23 euros? Ahora a 2,42 euros. Ni tan caro antes, ni ahora regalarlo. Dice un compañero que a este paso lo regalaremos con dos tiques de la báscula de la farmacia.

La semana pasada oí al presidente del Gobierno y me temblaron las piernas. Se han dado cuenta de que cuando la prensa no especializada habla de “gasto sanitario” en el siguiente punto y aparte ya es “gasto farmacéutico”. ¿Solo existe el medicamento? También es curioso que hace dos años contrataban a médicos de todo el mundo, había muchas guardias que hacer y vacaciones que cubrir, y seguían bajado los medicamentos. Ahora sobran hasta los médicos nacionales y siguen bajado. Se hicieron CAPs, que se necesitaban, y se dotaron de un gran número de personal, y siguen bajando. Ahora se han reducido las guardias diurnas y las nocturnas se han agrupado en otros centros, lo que implica una “idoneidad del servicio” y siguen bajando.

Tenemos que salvar la Sanidad, y como está transferida el medicamento recibe por dos lados. Cataluña se inventó el euro sanitario, que había que ponerlo en marcha rápido, el 23 de julio, sin esperar a principio de mes. “Oiga, que les hacemos la puñeta a los farmacéuticos”. Da igual lo aguantan todo. “Oiga, que el programa de gestión no se ha probado lo suficiente y puede dar problemas”. Da igual, ya se las arreglarán. “Oiga, que no se ha dado suficiente información a nuestros usuarios”. ¿Para qué está el farmacéutico? “Oiga, que se juntará el día 1 con el ‘repago nacional”. Es un problema de ellos. Oiga, y por qué, ya que se pongan como se pongan vamos a cobrar este impuesto, no lo hacen nuestros funcionarios (médicos, enfermería, administrativos), que los tenemos en los consultorios.

Dos razones. La primera, ya que los tenemos en el consultorio y, al ser una tasa disuasoria, si la cobramos allí no vendrán, menos “faena” para todos. La segunda, son funcionarios y se les puede adjudicar la función de cobrar una tasa disuasoria, ya que el farmacéutico es autónomo y no hay ningún epígrafe que le atribuya en cargo de “cobrador de impuestos”. Pero sigamos machacando el medicamento que lo aguanta todo. ¿Y los farmacéuticos? Unos grandes profesionales.