Lola Murillo es vicepresidenta de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (Sefac) | miércoles, 01 de mayo de 2013 h |

El SNS vive momentos de profunda transformación consecuencia del envejecimiento de la población, el incremento de enfermedades crónicas y el aumento de la polimedicación, además de sus dificultades financieras e insuficiencias presupuestarias. Todo sumado hace que la coordinación entre profesionales de la salud y la colaboración multidisciplinar sea más importante que nunca para dar una atención sanitaria integral de calidad, efectiva, segura y que optimice recursos.

Para conseguir este objetivo, debemos impulsar el entendimiento entre los colectivos de profesionales sanitarios mediante la elaboración de documentos de consenso y protocolos de actuación validados desde el punto de vista científico. Éste es el camino que Sefac viene recorriendo desde hace años con absoluto convencimiento, elaborando consensos y acuerdos con sociedades científicas como Semergen, semFYC, SEMG, SEH-Lelha, AEPap, Separ…

El farmacéutico comunitario tiene que ser un integrante indispensable dentro de esa atención integral, pues es el primer profesional al que acude el paciente y el último al que consulta antes de tomar en su domicilio su cajita con “pastillas de colores”. Por este motivo, debemos ser conscientes de la necesidad de abandonar nuestro tradicional aislamiento profesional, al mismo tiempo que el resto de profesionales de la salud debe valorar nuestra capacidad asistencial, en numerosas ocasiones desconocida o no aprovechada. Sefac está en estos momentos trabajando con esfuerzo y constancia para que esto sea así, como lo demuestra nuestra participación en la estrategia para el abordaje de la cronicidad en el SNS y en el grupo de abordaje del dolor en pacientes crónicos impulsado por Sanidad. O también los consensos alcanzados con algunas de las sociedades médicas ya mencionadas en el abordaje de patologías como la disfunción eréctil, la hipertensión y la resolución de consultas pediátricas; sin olvidar proyectos ambiciosos, como el Cesar, para capacitar, en coordinación con los médicos, a los farmacéuticos en la implantación de servicios de cesación tabáquica.

No hay dudas, la colaboración multidisciplinar es inevitable para responder con calidad a los retos asistenciales del nuevo siglo y todos los colectivos sanitarios que formamos parte del SNS debemos estar a la altura en beneficio de nuestros pacientes.