Ante el objetivo de mantener un liderazgo industrial se erige como necesidad imperiosa un cambio de mentalidad. La estrategia innovadora de una compañía farmacéutica necesita de una red externa de I+D para poder acaparar todo el conocimiento existente sin que los costes de inversión se disparen. Así, en los últimos años, el modelo de Open Innovation se ha configurado como mejor estrategia para competir en un mundo globalizado y en el que el conocimiento se ha universalizado.
En este sentido, Màrius Rubiralta, perteneciente al departamento de Farmacología y Química Terapéutica de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona, explica que “las empresas han entendido el cambio producido por la globalización”. Por ello, Rubiralta asegura que, junto a una mayor importancia de la internacionalización y de la deslocalización de los procesos de manufactura, “se han desarrollado nuevos métodos de colaboración estratégica con otros actores en un Sistema de Innovación Abierto basado en la I+D y en el aprovechamiento de la propiedad industrial”.
Sin embargo, España presenta ciertas carencias estructurales en su sistema público de innovación. Nuestro país se sitúa en el top ten en número de publicaciones e investigaciones emprendidas, pero cuando se observan las licencias o patentes la posición es mucho más modesta. Ante este eslabón perdido entre conocimiento y mercado, el papel de las Oficinas de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRIs) debe dar un paso al frente para revertir la situación. “Esta distancia puede hacernos correr el riesgo de perder la oportunidad que supone que las compañías españolas inviertan parte de su capital en start-ups de aquí”, afirma Miguel Ángel López, socio director de BA International Partners, empresa dedicada en facilitar el acceso a la financiación a empresas innovadoras.
Ante este panorama, con la necesidad de las compañías de buscar el conocimiento más allá de sus fronteras y con una red de transferencia de conocimiento como el que aportan Las OTRIs, las posibilidades de impulsar este nuevo modelo de innovación son más altas. Hay una OTRI en casi todas las universidades y centros públicos de investigación nacionales, así como en las fundaciones universidad-empresa y en muchos centros tecnológicos, por lo que las compañías disponen de un mapa de investigadores de fácil detección.
Los resultados de acomodar las necesidades innovadoras de las compañías farmacéuticas con los centros de investigación y pequeñas biotech existentes en España serían un aumento de la competitividad innovadora, siempre necesaria pero aún más en el contexto económico actual. “Tenemos potencial humano y científico para ser hubs tecnológicos internacionales, pero lo prioritario es abrir un open dialogue para generar innovación que se venda”, resume López.
El ejemplo de ‘Hivacat’
La externalización de la investigación y el flujo de conocimientos ya han dado frutos maduros. Integrado por dos centros de investigación, el Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa y el Servicio de Enfermedades Infecciosas y Sida del Hospital Clínic de Barcelona, Hivacat trabaja en el desarrollo de la nueva vacuna contra el VIH de manera coordinada con Esteve, con el apoyo de la Fundación La Caixa, de los departamentos de Salud de la Generalitat de Cataluña y de la Fundació Clínic. El consorcio representa la primera experiencia significativa de colaboración en este ámbito entre administración, investigadores y empresa.
Ambos centros desarrollan la investigación sobre sus más de 5.000 pacientes, los cuales se benefician de la rápida incorporación de los nuevos tratamientos desarrollados en los mismos centros y de las innovaciones conseguidas. “El fruto que hemos cosechado ya son 15 patentes gracias a la internacionalización del proyecto”, explica Carlos Plata, director científico de Esteve.
Hivacat combina la experiencia a nivel clínico y científico de más de 60 investigadores formados en centros de investigación de prestigio internacional como la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, el Instituto Pasteur de París o el Royal Free Hospital de Londres, que colaboran estrechamente con diversos proyectos y grupos de investigación de elevado prestigio internacional.






































