Las nuevas provisiones incluidas dentro del Obamacare tendrán un impacto variado sobre distintas empresas dentro del sector sanitario tales como aseguradoras, farmacéuticas o fabricantes de aparatos médicos. Los nuevos controles sobre las empresas aseguradoras tienen un doble efecto con un resultado neto ambiguo.
Por un lado, se ven obligadas a ofrecer una póliza a cualquiera que la solicite, independientemente de su edad o historial médico. Adicionalmente, la ley establece un límite en la diferencia del coste de las primas entre los asegurados jóvenes y sanos y otros más enfermos con una utilización mucho mayor de los servicios sanitarios. Estas medidas empeoran la rentabilidad de las aseguradoras. Por otro, obliga a millones de norteamericanos no asegurados a contratar un seguro médico creando una nueva, lucrativa y compensatoria fuente de ingresos.
En cualquier caso, las primas subirán en general. La ley no permite a las aseguradoras cobrar primas apropiadamente ajustadas al alza a los asegurados que generan mayores gastos y, como consecuencia, subirán el precio medio de la póliza sobre el resto de los asegurados. Es decir, los jóvenes y sanos pagarán más por su seguro médico. Según la Kaiser Family Foundation, el coste de una póliza familiar media subió casi un 10 por ciento en 2011 y se espera que finalice 2012 con otro salto del 4,5 por ciento.
La industria farmacéutica
Las empresas farmacéuticas apoyaron la reforma de Obama, a diferencia de la postura contraria que defendieron durante el intento de la administración de Bill Clinton de reformar el sistema en 1993. La contención de gasto en fármacos, que representa solamente el 10 por ciento del gasto sanitario anual del país, no es uno de los principales enfoques de la ley. De hecho, muchas de sus provisiones pueden estimular la demanda, como el nuevo acceso a un seguro médico subvencionado para millones de ciudadanos.
Por su parte, cabe destacar que los fabricantes de aparatos tendrán que absorber un nuevo impuesto del 2,3 por ciento sobre sus productos, desde los marcapasos hasta las sillas de ruedas. Esta medida, que generará unos 20.000 millones de dólares de ingresos para el Gobierno, es uno de 18 nuevos impuestos diseñados para financiar la ley y afectará al empleo, según este sector, que cuenta con más de 360.000 trabajadores. En este sentido, varios fabricantes han anunciado la congelación de nuevas contrataciones. Los expertos ven inevitable que parte del coste del impuesto se traslade al consumidor vía precios más altos.
Paradójicamente, puede ser el consumidor el más perjudicado si recibe el impacto negativo de impuestos, regulaciones y controles en forma de primas más altas o subidas de los precios en productos y servicios. Obamacare, una ley originalmente diseñada para abaratar los costes del cuidado sanitario, puede acabar siendo así un ejemplo más de la ley de las consecuencias imprevistas






































