Almudena Fernández Madrid | lunes, 28 de abril de 2014 h |

El jefe del Servicio de Farmacia del Hospital Vega Baja de Orihuela le explicó a GM que definir los pacientes susceptibles de recibir tratamiento con fármacos innovadores es todavía una asignatura pendiente.

Pregunta. ¿En qué se diferencia el servicio de farmacia del Hospital de Orihuela de otros?

Respuesta. Lo que tenemos más diferenciado es la sala blanca, que está acreditada a terceros. Creo que somos los primeros de España y, de momento, en la Comunidad Valenciana, nuestra sala de preparación de medicamentos es la única con esta característica.

P. ¿Cómo ha ido cambiando el servicio para adaptarse a las nuevas circunstancias, por ejemplo, el aumento de los pacientes externos?

R. Sinceramente, mal, porque como recursos en general tampoco ha habido muchos, intentamos automatizar todo lo que podemos, pero lo cierto es que cada vez tenemos menos tiempo de labor asistencial, no como nos gustaría. No queda más remedio porque cada vez tenemos más medicamentos, más pacientes, y los mismos recursos, entonces hacemos lo que podemos, ni más, ni menos, quien diga los contrario, miente. Hay servicios de farmacia grandísimos y yo creo que tienen la foto del farmacéutico para que el paciente lo conozca porque con 5.000 ó 6.000 pacientes que tienen algunos, es muy complicado.

P. La FH española es referente en Europa, ¿qué cree que será necesario para que siga siéndolo?

R. Es referente por la formación. Llevamos muchos años con una formación estructurada, y yo creo que eso nos ha dado cierta ventaja porque considero que la preparación en España de los farmacéuticos de hospital es muy buena con respecto a otros países. Ahora mismo, el reto inmediato absoluto será incorporar la AP con la nueva Ley de Troncalidad que, en principio, nos une, y entonces, estructurar el programa de formación e incorporar las herramientas de utilización en AP a la formación que tenemos ahora mismo.

P. ¿Cree que se destinan suficientes recursos a investigación en FH?

R. No, rotundamente no.

P. ¿Se debe desinvertir en algunos fármacos que ya no aportan innovación para invertir en otros?

R. Creo que habría que definir un poco más a los pacientes susceptibles de recibir fármacos innovadores, ahí hay una asignatura pendiente importante. Creo recordar que había algunos estudios que decían que el 30-40 por ciento del gasto en oncología se destina a los enfermos en los tres meses anteriores a su fallecimiento, y es mucho dinero para este resultado, lo que pasa es que es un tema ético en el que hay un follón importante. Esto está limitando el acceso —con los copagos y demás— a otros medicamentos mucho menos costosos y que tienen un papel muy importante en la prevención de todo ese tipo de enfermedades a largo plazo. Yo creo que es un tema que, políticamente, en un tiempo no muy lejano, si no hay recursos suficientes para abordar todo, de alguna forma va a haber que definir las prioridades porque el sistema tiene sus limitaciones económicas, evidentemente.

P. ¿Qué opinión le merecen los algoritmos terapéuticos?

R. A mí las imposiciones nunca me han gustado y creo que la comunicación es nula. Hay pacientes con singularidades que no reflejan eso y los médicos se quejan mucho de que, de alguna forma, les genera mucha burocracia informática y no tienen tiempo realmente para las consultas. Mientras no esté óptimamente preparado, yo no pondría nada. Lo que no se puede hacer es poner cosas y si luego no van bien, ya las arreglaremos. Que estén bien probadas y bien pulidas, y entonces es cuando se tienen que ejecutar, no al revés. Yo, en ese sentido coincido con los médicos, así no se pueden hacer las cosas. Tal y como se han implantado en la Comunidad Valenciana, no me extraña que casi todas las sociedades científicas hayan elaborado escritos manifestando que no estaban de acuerdo con esto. Evidentemente, los que sufren los protocolos son los que tienen que ver si eso está bien o no. Yo no puedo aportar mucho más, si se han quejado, por algo será.

P. ¿Qué papel jugará la coordinación entre niveles asistenciales para hacer frente a la cronicidad?

R. Muchísimo. La estructura hospitalaria siempre es costosa y hay que intentar que sólo lleguen a los hospitales los pacientes que realmente necesitan una atención más intensiva. Y todos esos procesos que realmente, si está bien organizado el sistema, no requieran de un ingreso hospitalario y puedan ser tratados en residencias sociosanitarias con cierta atención médica o en hospitales de crónicos, etc., ya que es en teoría más económico poder ser tratados allí, yo entiendo que tendrán que serlo, incluso atención en muchos casos dentro del domicilio, de alguna forma. Ahora que parece que las oficinas de farmacia van a tener acceso a las historias clínicas, probablemente sea un gran arma futura de coordinación con ellas para hacer llegar una cierta atención a los pacientes que, ahora mismo, por esta desunión informativa que hay de que las farmacias no tienen ningún tipo de conexión con el sistema sanitario público prácticamente salvo lo que es la dispensación, yo entiendo que va a ser cambiar radicalmente y si para mucha gente ahora mismo una farmacia en algunos casos lamentablemente parece un establecimiento comercial, que se transforme realmente en un establecimiento sanitario. Yo voy a pelear porque eso sea así también.

P. Con los cambios que se están produciendo en el sistema sanitario, ¿cómo ve el futuro de la FH?

R. Yo veo que va a cambiar mucho pero que tiene un papel importante. La medicación es importantísima, la utilización correcta de la misma es esencial porque genera un ahorro muy significativo de recursos y, de alguna forma, garantizar que esos pocos recursos que tengamos se utilicen bien y vayan a los pacientes que realmente más se van a beneficiar, por lo que yo creo que es prioritario. Eso va a hacer que, cada vez más, el farmacéutico abandone ciertas funciones puntualmente logísticas y se dedique a la atención directa al paciente: solucionar consultas, prevenir problemas… Porque eso es mucho más rentable económica y sanitariamente que dejarlo estar y luego tratarlo cuando ya el paciente ingrese en el hospital. La atención farmacéutica va a tener que abrirse mucho más y ser mucho más preventiva que curativa o paliativa en el entorno de la estructura hospitalaria.